Expectativas

Danza
Coreografía de Contempodanza
Coreografía de Contempodanza (Especial)

El 2016 fue un año complicado en todos los aspectos de la cultura en México. La danza no fue la excepción.

El encendido debate entre los creadores de danza acerca de la declaración “desierta” del Premio Nacional de Creación Coreográfica sumó voces, opiniones y perspectivas. Algo quedó claro: fue y sigue siendo necesario un proceso que con humildad y verdadero sentido crítico lleve a todos los profesionales de la danza a un análisis serio y reflexivo sobre la salud creativa y técnica de la danza, principalmente contemporánea, en el país. Se requiere de modo urgente abandonar la lógica autocomplaciente y acrítica que tanto daño ha hecho a todas las áreas del pensamiento humano, y que en la danza ha dejado una herida fatal.

No todo fue pesimismo y oscuridad; a pesar de la realidad nacional, muchos hacedores de danza sumaron sus esfuerzos por sacar adelante encuentros, festivales, mesas de reflexión, y promovieron el desarrollo de espacios de difusión autónomos e independientes con resultados bastante mejores o, por lo menos, más prometedores que aquellos sostenidos por la política cultural oficial.

La Compañía Nacional de Danza protagonizó una protesta que evidenció la crisis profunda no solo en lo artístico, sino en las difíciles condiciones en que ejecutantes y coreógrafos deben desarrollar su trabajo. La respuesta fue el cambio en su dirección, una expectativa de mejores condiciones de trabajo y, por consecuencia, mejor calidad técnica y artística en el trabajo de la Compañía.

Para el Ballet de Monterrey y el Taller Coreográfico de la UNAM también hubo sendos cambios en sus direcciones. Este 2017 tendremos puesta la mirada en el devenir de estas tres compañías cuyos resultados, esperamos, vayan más allá de los cambios de nombres en un programa de mano.

Nuevamente, el Premio de Creación Coreográfico dejó dudas respecto a la salud creativa de los coreógrafos y en torno de sus conceptos tan estables pero muy poco pensados como danza, coreografía, lenguaje y comunicación.

Por otro lado, las compañías Barro Rojoy Contempodanza dejaron constancia de una historia de lucha y tenacidad al cumplir treinta años de existencia y trabajo creativo con contenido crítico y una ejecución técnica pulcra y propositiva. Valdrá la pena voltear la mirada tres décadas atrás.