El reloj…

Poesía.

Ciudad de México

El reloj

marca el tiempo

de tu sueño

pero no da la hora:

aquel dormido dentro de ti

descansa en esa casa;

no hay cama para él

sino la calidez del barro,

el sereno de una noche entre ruinas

cagadas por los pájaros, ojos cerrados

que miran con costumbre aquello

que no pueden compartir.

Aquel dormido dentro de ti

abre las manos

para llenarlas de cielo.

No hay techo en el silencio

de esa casa:

una flor que es reloj

suelta su mecanismo

de aroma viejo,

de algo que sucedió

y dejará un rastro

de palabras

cuando despierte

dentro de ti

ese que duerme.