30 años en movimiento

Danza.
Bailarines de Contempodanza.
Bailarines de Contempodanza.

Este 2016 la compañía Contempodanza está cumpliendo 30 años de existencia y trabajo ininterrumpido. Esto por más de una razón amerita celebrarse y podemos acompañarla los martes y miércoles de marzo en el foro El Milagro.

A propósito de este aniversario, la directora y fundadora de la compañía, Cecilia Lugo, concedió una entrevista para disertar sobre la danza, su creación coreográfica y el trabajo de Contempodanza.

—¿Qué esfuerzo implica sostener un proyecto durante tres décadas?

Ella respira profundo y suelta respuestas contundentes.

—Son varios, pero principalmente consolidar y confluir con un grupo que armonice. Se trabaja con diferentes personalidades y se manejan diferentes estados de ánimo. Es fundamental ser sensible a ello y respetar a los bailarines para armonizar el trabajo.

—¿Qué ha cambiado o evolucionado en tu labor creativa y qué elementos constituyen una constante?

—Ahora me permito tener más libertad al momento de crear; hace unos años llegaba con una estructura perfectamente armada y rígida. ¡Claro que llego con una idea o concepto!, pero con posibilidades de desarrollarla o variarla en el trabajo con los bailarines. Me parece que la exigencia técnica es la constante.

—¿Cuáles son las pulsiones que te llevan a crear?

—Trabajo generalmente a partir de mi reflexión sobre ideas y conceptos, cuido mucho de no caer en hacer algo porque “es bonito”. Trato de hacer un esfuerzo por entender esencias profundas a través del movimiento que al completarse con una interpretación del bailarín pueda compartir con el otro esa parte esencial que tiene el arte. El arte toca las fibras sensibles del ser que no toca ningún entretenimiento, por eso transforma. La capacidad de conmover tiene que partir de una conmoción en el foro para llegar a la conmoción en el público, y es muy difícil conseguirlo pues, aunque se consigue en escena, a veces no con el público, o a veces el público es muy sensible y se conmueve rápidamente. Pero el reto es vincular la danza con un concepto no solo coreográfico sino temático, relacionarlo con la esencia del ser, con la vida y la verdad. Trato de llegar a la esencia y eso es lo que quiero compartir.

—¿Cómo es tu método de trabajo con los bailarines? ¿Trabajas sobre un tema coreográfico, sostienes un diálogo con tus intérpretes?

—Varía. Reflexionamos todo y todos participamos. Es importante hacer un trabajo de reflexión teórico acerca de lo que hacemos; la reflexión es un elemento cotidiano en nuestro trabajo. Establezco una retroalimentación de lo que pienso y luego la llevo a la práctica para volver a pensarla. También puedo llegar con un esquema hecho para partir de ahí y sostener un diálogo con los bailarines.

—Es evidente cuando hay un trabajo teórico detrás o cuando no, aun cuando existe virtuosismo, pues eso no lo es todo y viceversa.

—¡Exactamente! La danza es un diálogo entre técnica y poética; y claro que el arte tiene mucho que decir.