El padre como tema

Ambos mundos
(Especial)
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Uno de los temas más recurrentes y casi podríamos decir clásicos de la literatura es el tema del padre. Si miramos el siglo XX, una de las más importantes obras al respecto es Carta al padre, de Kafka, en donde la temible figura del progenitor es presentada como el origen de la inseguridad y los temores del joven Franz, lo que le permite a muchos críticos afirmar que su literatura, que anticipa la fragilidad del ser humano ante los regímenes totalitarios, en realidad es una diatriba contra la autoridad paterna que tanto lo limitó y frustró. “Desde tu sillón gobernabas el mundo”, dice Kafka en su terrible texto. También Vargas Llosa en La tía Julia y el escribidor cuenta su turbulenta relación con un padre desconocido al que odiaba y quien le inculcó de forma involuntaria dos cosas fundamentales: la pasión por la literatura (al querer prohibírsela) y el amor por la libertad (al pretender limitársela). Aquí viene a sumarse la imagen del padre desconocido, que llega a la vida del niño cuando ya está en marcha. Algo similar le ocurrió al novelista francés J.M.G. Le Clézio, cuyo padre se quedó en un país de África durante la Segunda Guerra Mundial. Acabada la guerra fue en barco a Nigeria a conocerlo. Un viaje lento y lleno de angustias que está magistralmente descrito en su libro El africano.

Algo menos traumática fue la figura del padre para García Márquez. De un lado en esa especie de padre tutelar que fue el coronel Aureliano Buendía, y que tal vez se corresponde mejor con su abuelo, y luego con el joven telegrafista enamoradizo de El amor en los tiempos del cólera. Después aparece la figura del padre como un semidiós, cuya ausencia es el origen del libro. Por supuesto que en primer lugar está El olvido que seremos, de Héctor Abad, la crónica de una familia feliz hasta que irrumpe en ella la muerte y la terrible ausencia, pues el padre era la figura central. A esta colección de textos viene a sumarse, recientemente, uno de los libros más originales que he leído: Examen de mi padre, de Jorge Volpi. Presentado como un tratado de anatomía, cada capítulo está dedicado a una parte del cuerpo del que se desprende la crónica de la vida del padre, médico cirujano, sus hijos, el propio autor, y así el libro es un retrato intelectual y científico del progenitor, un alma buena que su hijo despidió, conmovido, oyendo la canzonetta del concierto para violín de Chaikovski. En suma: los padres, al origen y al fin de los libros.

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