Del entretenimiento al arte

Hombre de celuloide
Fotograma de 'Alien Covenant'
Fotograma de 'Alien Covenant' (Especial)

Ciudad de México

Cuando McLuhan diferenciaba medios fríos de calientes no imaginó que en 2017 los cines se llenarían de gente interactuando con teléfonos celulares. Hoy el cine tiene poco de caliente y mucha gente distraída. El asunto importa porque un espectador desatento no disfrutará de Alien Covenant, obra que requiere de buena disposición para advertir tanto el diseño de arte como las referencias a Solaris y Blade Runner.

Luego del fracaso de Prometeo, Ridley Scott ha decidido seguir sus instintos. Hace ópera en el sentido de Wagner. Para bien y para mal. Puede que no tenga muchas intuiciones, pero son profundas de modo que, más que seguir el Alien de 1979, elabora los temas de su obra más notable: Blade Runner. Scott vuelve a construir un mundo en torno a los problemas existenciales de los robots. Después de todo, ellos, en su relación de amor–odio hacia los seres humanos, replican la ambigüedad que tenemos hacia el probable creador de nuestra vida: Dios.

El guión tiene un par de problemas que podemos atribuir a dos cosas: la necesidad de ofrecer espectáculo a un público adicto a las palomitas y, al mismo tiempo, atender la necesidad de hacer arte. Además, Ridley Scott sigue con el mismo problema que lo llevó al fracaso en Prometeo: realiza muchos proyectos a la vez. Un director distraído funciona tan mal como un espectador que revisa su Facebook en la sala del cine.

Ahora, si uno se deja engañar por la publicidad y quiere ver Alien Covenant con el mismo espíritu de quien va a ver King Kong, probablemente saldrá decepcionado. Y es que lo dicho: Alien Covenant está más cerca de 2001, de Stanley Kubrick, que de la típica película de monstruos espaciales. La acción la hay, pero llegado el último cuarto de hora el artista parece caer en la cuenta de que su obra no tiene la dosis hollywoodense de peleas, vísceras y la contenida escena sexual. En los últimos quince minutos lo entrega todo y emergen, como es de esperar, toda clase de cortes tramposos que crean un suspenso que sería innecesario si Ridley Scott hubiese solucionado de una vez su propia ambigüedad y se hubiese decidido a dar definitivamente el salto del entretenimiento al arte.

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Alien Covenant. Dirección: Ridley Scott. Guión: John Logan y Dante Harper basados en personajes de Dan O’Bannon y Ronald Shusett. Con Katherine Waterston, Michael Fassbender, Demián Bichir, Danny McBride. Estados Unidos, 2017.