Día de Muertos en Londres

Lo que contemplas
(Especial)
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El mundo abre cada vez más ventanas a lo que sucede en sus distintas latitudes, pero no siempre nos muestra mucho más que la superficie del paisaje.

En Londres, por ejemplo, cada año hay más altares para el Día de Muertos, con sus indicios de fiesta exótica y explosiones de color, pero no dicen mucho sobre la realidad cotidiana de un país que camina sobre los huesos de víctimas anónimas y entre las sombras de sus desaparecidos.

La agrupación Justice Mexico Now invitó a hablar sobre esta paradoja a Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista; Catherine West, portavoz de Asuntos Exteriores de la oposición, y Francisco Domínguez, profesor en la Universidad de Middlesex y secretario de la Campaña de Solidaridad con Venezuela. Junto a una Catrina tamaño natural, la consabida ofrenda, y tras un festín de tamales, chocolate y pan de muerto, los panelistas intentaron elucidar el lugar justo para estas distintas realidades.

Partieron del reconocimiento del orgullo de los mexicanos por su historia; de su poderosa constitución secular y los logros de su revolución, así como de la integración de las tradiciones prehispánicas al tejido de la cultura del México moderno. Sin embargo, encuentran también inquietante el que cada año medio millón de turistas británicos visiten México, la pasen la mar de bien y regresen sin tener la más remota idea de la atroz crisis de derechos humanos que asola al país.

Un país cuya violencia rebasa el cruento saldo del Chile de Pinochet, con un sistema político corrupto hasta la médula, en el que la gente tiene la autoridad para asesinar a activistas y periodistas a una escala horripilante que los medios extranjeros no parecen terminar de asimilar.

Se habló de la tortuosa relación con Estados Unidos, pero la conversación derivó a la posición del Reino Unido frente a la atrocidad mexicana. West habló de los cuestionamientos constantes en el Parlamento sobre las violaciones del Estado de derecho en México, pero se reconoció que esto no basta si no se asume responsabilidad sobre el papel del Reino Unido en la apropiación de recursos nacionales (el acceso de BP al petróleo mexicano, por ejemplo); sobre los acuerdos comerciales firmados por Peña Nieto en este país sin que se cuestionen los graves fallos de su gobierno; la exportación de armas del Reino Unido a México; el papel de algunas instituciones bancarias de Londres como centro financiero en el lavado de dinero proveniente del negocio de las drogas.

Corbyn señaló que debe haber un giro en la política de Asuntos Exteriores; en lugar de llenar las embajadas del mundo de asesores comerciales, por muy importante que sea el comercio, habría que configurar dicha política alrededor de los derechos humanos y la protección ambiental, que van íntimamente ligados. En suma, la respuesta ante la injusticia y el horror que padecen millones y millones de personas en el mundo es la solidaridad.

La ventana que asoma a lo real.