Una metáfora en otra metáfora

Hombre de celuloide
Amor mío (Mon roi). Dirección: Maïwenn. Guión: Etienne Comar, Maïwenn. Con Vincent Cassel, Emmanuelle Bercot. Francia, 2015.
Amor mío (Mon roi). Dirección: Maïwenn. Guión: Etienne Comar, Maïwenn. Con Vincent Cassel, Emmanuelle Bercot. Francia, 2015. (Especial)

México

"¿Por qué te lastimaste la rodilla?", pregunta la psicóloga a Marie quien acaba de entrar a terapia en Amor mío, película francesa en la Muestra Internacional. Marie sonríe. "Fue un accidente". La psicóloga dice: "puede que lo que te voy a leer sea una tontería pero, por favor, piénsalo: 'las afecciones de la rodilla indican una incapacidad para dejar atrás lo que no aceptamos de la vida'".

Marie llora por primera vez. Con esta secuencia quedan establecidas dos cosas: que Emmanuelle Bercot es una actriz que merece el premio que recibió en Cannes y que aún hay lugar para una truculenta historia de amor en que la rodilla es metáfora de otra metáfora: el corazón que se ha roto.

Maïwenn, la directora, es una artista joven y provocadora. Su cine muestra un profundo conocimiento de las relaciones humanas. Se le conocía por un asunto de tabloides pues fue pareja del realizador Luc Besson cuando ella tenía diecisiete años y él casi cuarenta. El asunto no pasaría de aquí si no fuera porque al leer los detalles de la relación uno entiende todo lo que hay en su cine de autobiográfico: nos enteramos que, como Marie, Maïween ha estado enamorada de un hombre que se define a sí mismo como "uno que siempre quiere complacer a los demás". Conforme Amor mío avanza, se confirma que quien dice esto solo está queriendo complacerse a sí mismo.

El hijo de Marie, la relación con los muchachos inmigrantes en la clínica y hasta la sonrisa franca y un poco vulgar nos hablan de la vida de Maïween, una "esposa de Besson" que ha tenido que encontrar su propia personalidad. Y lo está logrando. La joven directora ha conseguido salir de aquella relación en que había un hombre que la anulaba tanto que se había vuelto rey de su vida, el del título en francés: Mon roi.

Georgio, el galán, es un tipo encantador. Lo interpreta Vincent Cassel, otro actor buenísimo que hace realidad la máxima de que para brillar en el escenario hay que dejar que el compañero brille. Así, Cassel se luce dejando que Bercot haga lo suyo. Ambos crean una de las mejores interpretaciones del cine francés en los últimos tiempos. No es poco.

Como sucede en La vida de Adèle, de 2013, la pasión física es solo una pista para explorar el mundo interno de los personajes. El duelo amoroso es nada más la expresión de una vida llena de amenazas veladas, celos y autodestrucción. Como en La vida de Adèle, se establece con toda claridad la falta de autoestima como condición para enamorarse así.

Y sin embargo la cualidad más notable de Amor mío es que, aunque comienza siendo una película profunda y en cierto sentido un poco pensante, poco a poco comienza a adquirir sentido del humor. La tragedia se vuelve comedia. Estamos hablando de un arco dramático bien interesante. Quien haya sobrevivido a relaciones así de complicadas tendrá que conceder que la única manera de escapar de un amor destructivo es a través del sentido del humor. En efecto, solo quien termina por dejar de tomarse tan en serio puede escapar de un amor así y, como Marie, curar la rodilla que se rompió en una aventura de amor.

Amor mío (Mon roi). Dirección: Maïwenn. Guión: Etienne Comar, Maïwenn. Fotografía: Claire Mathon. Con Vincent Cassel, Emmanuelle Bercot. Francia, 2015.