Teatro gráfico vs. actuación

Merde!
El dramaturgo inglés Mike Bartlett.
El dramaturgo inglés Mike Bartlett. (Steve Forrest. Worker's Photos)

Ciudad de México

La crítica teatral de esta quincena: dos recomendaciones —una buena y una mala—. La imposibilidad del teatro gráfico contra actuaciones de primerísimo nivel. Es mejor ir al Teatro El Granero, lunes y martes, y pagar boleto, que entrar gratis a dormirse en la Ciudadela los fines de semana. Lea usted por qué.

No hay manera de hacer teatro a partir de una novela gráfica. No, si lo que haces es imitar la obra original como concepto ilustrativo, apoyado en música y unas marionetas que siguen el método luminotécnico. Esa es la conclusión de la obra dirigida por Sandra Félix, La llegada, escenificada en el Teatro Antonieta Rivas Mercado de la Ciudadela, basada en la pieza The Arriver, del austriaco Shaun Tan (1974).

Uno se pregunta por qué mejor no contrató mimos en vez de actores profesionales como Antonio Zúñiga, Martín Pérez y Pilar Villanueva, mal utilizados. Destaca, en cambio, el diseño de escenografía, iluminación y multimedia de Philippe Amand. La obra parece más suya que de la directora por la que tenemos enorme admiración gracias a sus trabajos basados en las piezas teatrales de Elena Garro.

Una obra, por lo demás, sin sentido teatral, más como “dibujos animados” que como una historia de los emigrantes que dejan todo para pasar a un país desconocido. En la pieza de Shaun adaptada por Sandra Félix no hay tensión de ningún tipo. Emigrar es una crónica color rosa para niños que no quieren saber de derechos humanos, explotación laboral y odio al extranjero. Extraña lo amorfo del contenido por el compromiso que ha impuesto a su trabajo la realizadora teatral.

La vi dos veces porque no quise ser injusto con la directora, y por  respeto a los actores. Pero no hay remedio. La primera experiencia, soporífera (duraba 75 minutos). La segunda, ya con retoques, con contextos de la historia utilizando la palabra escrita, y recortada a una hora. Pero ni así logra fuerza un montaje que se antoja más como experimentación para el escenógrafo que trabajo teatral de envergadura. Visualmente bella pero atrozmente hueca.

Con menos presupuesto que La llegada, recomendamos también el trabajo de Alejandro Velis, ContrAcciones, de Mike Bartlett (Inglaterra, 1980): una parodia del mundo laboral que tanto estresa al hombre moderno, en este caso dos mujeres destrozadas por dejar de ser ellas para rendir en sus empresas. Primero el dinero y después el ser humano. Exprimir hasta extinguir.

No es un panfleto porque la maestría con que Alejandro Velis dirige a Carmen Mastache y Aída López saca el mejor sarcasmo e ironía de las actrices. Finas, punzantes, estridentes y dolorosamente reales en empresas sin ningún respeto por las personas que entregan su vida hasta el final de sus sentidos. Si usted aún no se ha vuelto loco o vive deprimido por su trabajo, no le saque y corra a ver esta obra con la que Velis cumple 30 años de carrera teatral. Igual le sirve para regresar a ser usted mismo.