Sortear la crisis

Danza.
La bailarina, coreógrafa y maestra Cora Flores.
La bailarina, coreógrafa y maestra Cora Flores. (Albert Marín)

En la entrega pasada mencioné el encendido debate que la reciente edición del Premio Nacional de Coreografía Guillermo Arriaga desató al declararse desierto. Más allá de las opiniones sobre lo que el jurado debió o no debió hacer en términos procedimentales, el centro de atención debe situarse en la aparente crisis creativa que, a decir de muchos, existe entre los coreógrafos nacionales.

Múltiples voces concuerdan con una valoración negativa que diagnostica carencias, crisis y debilidades en el grueso de quienes hacen coreografía. Otras opiniones apuntan en un sentido no necesariamente contrario sino menos pesimista, al no hablar de crisis como tal y señalar solamente deficiencias.

Ambas reflexiones debieran abordar la historia de la creación coreográfica en México para detectar los factores, buenos y malos, que han intervenido para conducir la danza mexicana a su estado actual.

Podemos hablar, por ejemplo, del aislamiento —generalmente voluntario—, al que se someten muchos creadores: pocos ven el trabajo de otros colegas, pocos también se dan a la tarea de conocer una historia general de las creaciones coreográficas anteriores. Por regla general, se encierran en sus espacios de creación y no interactúan con bailarines, públicos, otras disciplinas, hasta llegado el momento de presentar las obras en foros, teatros y plazas. Esto empobrece la creación y es una realidad que se observa en múltiples coreógrafos, renombrados y no. Tal proceso podría explicar por qué el estilo clásico ha logrado volver a colocarse (con todas las salvedades y obstáculos) en la cartelera cultural, creciendo, renovando sus temas y estilos, pero conservando una dialéctica profunda con su historia y sus contemporáneos para lograr conexión con un público interesado en la danza.

Este sábado 16 de enero, el Colegio de Coreógrafos de México realizará la VI Jornada de Reflexión y Análisis en el Teatro de la Danza, con una función especial de las escuelas profesionales de formación dancística y un merecido homenaje a Cora Flores, Alejandro Schwartz y Pilar Urreta. El ejercicio de memoria será esencial para construir una ruta sólida para la danza contemporánea en el país. Es fundamental que las generaciones de creadores, bailarines y público conozcan y valoren las distintas personalidades que han construido y forjado la danza nacional. Es necesario, asimismo, un diálogo intergeneracional y crítico entre los coreógrafos para sortear, de manera colectiva, las múltiples debilidades que puede tener la danza contemporánea.

El director nacional de danza ha declarado que, a pesar de lo acontecido el año pasado, este 2016 sí se convocará el Premio Nacional de Coreografía. Esperemos que se cumpla y contribuyamos desde los espacios que nos corresponden al impulso de la creación coreográfica mexicana. Que las jornadas de reflexión lo sean verdaderamente y lleven la danza contemporánea en México a un estado más creativo y propositivo.