“No me gusta que el mensaje traicione a la forma”: Fernando Frías

Entrevista 
Escena de Rezeta de Fernando Frías
Escena de Rezeta de Fernando Frías

Rezeta es la historia de una modelo que llega a México para trabajar. Conforme transcurre su carrera en la ciudad, encuentra compañía con varios hombres hasta que conoce a Alex, un rockero tatuado que se ocupa de limpiar un tráiler en una filmación. Los encuentros y desencuentros de la pareja hilan la ópera prima de Fernando Frías, un cineasta que intenta superar los prejuicios sobre la comedia ligera. 

Rezeta plantea, en primer término, el choque cultural. ¿Era esta su premisa básica?

Por alguna razón que no sé explicar muy bien, mis películas giran alrededor del choque intercultural. Partir de una chava foránea me permitió comentar ciertos patrones de comportamiento de la gente a mi alrededor. Además quería contar una historia sencilla, intuitiva y con total libertad.   

¿Por qué hacerla en tono de comedia?

Porque refleja un poco más de cómo soy. No quería hacer una comedia de pastelazo; de hecho, el humor salió a flote hasta la edición. Cuando la catalogaron como comedia romántica tuve sentimientos encontrados pero cuando recordé Annie Hall y When Harry Met Sally, no me pareció tan mal.   

Está claro que aspira a un humor similar al de Woody Allen.

Las influencias son claras, sobre todo en nuestros primeros trabajos, aunque también es cierto que las influencias no necesariamente son moldes. Me encanta el cine francés y el de Woody Allen. Quería descansar de la estructura y la pesadez del cine que se estaba haciendo alrededor mío. No quería subirme al vagón de contar el drama nacional de la violencia ni explotar al personaje marginal, y no porque no me guste, simplemente porque quería algo un poco más ligero. 

¿Cree que hay un estigma sobre la comedia ligera, en particular por parte de la crítica?

Sí. A pesar de que la película fue aceptada en muchos festivales, al ubicarla como una comedia se le restaba valor. Por fortuna, en los festivales de México le fue muy bien, pero es verdad que existe una visión postcolonialista que apuesta por reivindicar a los latinoamericanos. Veo a jóvenes directores queriendo hacer cosas con la pretensión de ser aceptados al otro lado del océano y tal vez eso contribuya a que la comedia sea tratada como algo banal. 

Aunque su película hace una crítica al machismo del mexicano.

No me gusta que el mensaje traicione a la forma. La crítica se interioriza más cuando la ves desde la ligereza y el humor. No quiero cambiar a la gente pero sí mostrar una forma diferente de mirar el machismo. Ser sutil, irónicamente, tiene más impacto. 

Rezeta se estrenó casi cuatro años después de su filmación. ¿Se sigue viendo en la historia?

Estoy muy orgulloso porque es mi primera película, pero era también una carta de despedida para la Ciudad de México. Ahora tengo más herramientas pero estoy más confundido. Fue frustrante y difícil empujar la carreta solo, no únicamente en la dirección. Me ocupó mucho tiempo y me impidió concentrarme en otros proyectos. Ahora la película ha fluido bastante bien y lleva varias semanas en la Cineteca Nacional. 

¿Por qué tardó tiempo en estrenarse?

La gente trabaja en función del dinero y al saber que no era una película comercial pero tampoco de arte se sacaban de onda. Los exhibidores comerciales no comprendían por qué la habíamos filmado de esa manera; y la gente clavada en el cine intelectual la tomaba como una comedia ligera. Creo que si ha funcionado en las salas donde se ha exhibido es porque tiene la semilla de un buen hallazgo.