Pinocho en la capital

Danza.
Pinocho en la capital
Pinocho en la capital

Ciudad de México

El próximo 27 de noviembre la Compañía Capitalina de Danza, bajo la dirección de Erick Campos, comenzará formalmente sus actividades con la puesta en escena de Pinocho, el ballet en el Teatro de la Juventud. Es un esfuerzo más que se propone la apertura y difusión de la danza allende los espacios y públicos habituados a este arte, y que también se perfila como una alternativa para bailarines profesionales y estudiantes recién egresados cuyas posibilidades de desempeño profesional se encuentran extremadamente reducidas por ser pocas las compañías consolidadas del país. Esta puesta en escena cuenta con la participación de 33 bailarines profesionales y 18 estudiantes, quienes darán vida a una versión del cuento infantil al que se incorporaron personajes como tritones, sirenas, medusas, hadas y gitanos, y en la que los arquetipos adquieren algunas modificaciones que, a decir del director, imprimen mayor frescura al ballet.

Resalto el inmenso esfuerzo que implica sacar adelante un proyecto escénico de tales dimensiones, fuera de la política cultural oficial, a través de diversos tipos de apoyo y gestión, y convocar al público asiduo a la danza para permitirse apreciar este tipo de trabajos pues representan, también, la oportunidad de mirar a jóvenes bailarines.

La madrina de la compañía será la maestra Nellie Happee, quien fuera directora de la Compañía Nacional de Danza y pilar del ballet clásico en México.

Confieso que el cuento no es de las narrativas que más me entusiasman; sin embargo, los elementos aportados por Erick Campos para seleccionar Pinocho, la novela de Carlo Collodi, tienen bastante peso si pensamos sobre todo en que uno de los objetivos fundamentales es buscar una relación con la población que regularmente no tiene acceso al ballet. Si bien Campos ha hecho coreografía y dirigido piezas del repertorio clásico, éstas suelen ser distantes, ya sea temática o coreográficamente, para los públicos no familiarizados con el ballet. Al ser consciente de la vinculación del nuevo público con nuevos talentos, se inclinó por un referente con el cual éste se encuentra familiarizado para acercarlo así al universo del ballet, y de la mano de los nuevos talentos mejorar también la apreciación que tiene de este arte.

Hago votos para que este esfuerzo tenga larga vida y podamos darle la oportunidad de evolucionar su repertorio y desarrollar a sus bailarines.

Algunos de los adelantos de la obra revelan, además, un trabajo coreográfico bello y muy bien ejecutado.

Es un buen momento para internarse en el universo de la danza clásica y dejar que el personaje del niño de madera señale la ruta por un viaje más allá de las limitaciones que acostumbramos imponernos, y más allá de océanos reales y metafóricos, buscar nuestras propias posibilidades de resolver los pequeños y grandes problemas que nos aquejan.