Niñas en el mar Mediterráneo

Hombre de celuloide
Mustang
Mustang

Pasar de niña a mujer en Turquía parece un asunto tortuoso. Al menos así lo afirma Mustang, película seleccionada oficialmente por el Festival de Cannes que se presenta en la Muestra Internacional de Cine. Todo comienza con cinco huérfanas un poco descocadas. Al inicio de la película, las vemos jugar en el mar y entrar luego en un huerto del que roban manzanas. La cosa adquiere simbolismo: Lale y sus hermanas serán expulsadas del paraíso infantil muy pronto.

Lale tiene once años, es la menor de cinco niñas huérfanas y vive en un pueblo de Turquía. Todo va bien hasta cierto incidente en el mar, porque el chisme se desata y la abuela se preocupa. ¿Sus nietas podrán casarse? Para evitar una soltería deshonrosa el tío las encierra. Desde hoy, nada de escuela ni maquillaje. Nada de ropa indecente. Las niñas son hechas prisioneras en un turco castillo de la pureza. La abuela, mientras tanto, se ocupa en buscar marido a cinco chicas que poco saben de sexo y que ayer correteaban en el patio de una escuela rural.

Lo más notable en Mustang es la poética fílmica. La imagen va construyendo esta historia en forma aparentemente casual. La fotografía estuvo nominada a la Cámara de Oro en el Festival de Cannes porque los cuerpos y rostros de estas niñas en su pueblo del Mediterráneo dan un nuevo sentido a la palabra “pintoresco”. Los retratos recuerdan al fotógrafo David Hamilton pues hay en toda la película un erotismo precoz, un contacto sensual entre la piel y la naturaleza: madera, arena, pasto, pies. Hamilton filmó Bilitis en 1977, Deniz Gamze filma hoy su primera película en la costa mediterránea. Lo hace con un guión más inteligente que los de Hamilton, que se quedaban solo en la sensualidad adolescente de un soft porno. Gamze Ergüven, en cambio, lleva la belleza hasta el ámbito de la alegoría. Y es que cinco niñas encerradas en la casa de su abuela sirven a la directora para hablar de la condición femenina en un pueblo musulmán. El montaje también es excepcional. La directora no abusa de la cámara en mano; al contrario, la usa en la medida justa, lo suficiente como para meternos en los ojos de cinco muchachitas que, como tienen prohibido salir, escapan para ir al futbol o para aprender a manejar. En casa juegan a que se meten al mar.

La palabra mustang refiere a un caballo salvaje. Aparentemente eso son las hermanas de Lale: pequeñas salvajes que han llegado a la pubertad sin saber bien cómo. El mensaje feminista se decanta sin moralismos, lleno de sentido del humor. Mustang está hecha además con grandes momentos actorales. Los ojos dicen todo lo necesario para introducirnos en el universo de unas chicas que de la sumisión escolar están a punto de saltar a la sumisión matrimonial.

Deniz Gamze es una actriz turca que acaba de filmar éste, su primer largometraje, una película brillante por donde se le vea, cine mediterráneo que recuerda a Angelopoulos aunque más ligero. Algo tienen ese mar y esa gente que ha producido tanta poesía y tanto deseo de libertad.

Mustang. Dirección: Deniz Gamze Ergüven. Con Günes Sensoy, Doga Zeynep Doguslu, Elit Iscan. Turquía, Francia, Qatar, Alemania, 2015.