Bajo el misterio del mito

Opinión
Música lunar (Foem, México, 2015) de Efraín Bartolomé.
Música lunar (Foem, México, 2015) de Efraín Bartolomé. (Especial)

La reedición de un libro de poesía supone indagar en dos aspectos: la perdurabilidad de una obra y las posibilidades de su recepción actual. Si resulta interesante examinar los rasgos de una escritura a través del tiempo, conviene reconocer las vertientes de una lectura generacional distinta, es decir, las formas en que los nuevos lectores de poesía, los poetas recientes y los críticos, acogerán el libro.

Efraín Bartolomé ha cifrado su trayectoria bajo los signos de la inspiración: naturaleza, mujer y poesía son sus arquetipos centrales. Estos tres signos atraviesan su obra, brindándole un sentido único de identidad poética. La referencia común de su trabajo es Ojo de jaguar, esa tremenda celebración lírica sobre la selva que nos devuelve una porción del paraíso. Sin embargo, el problema de los lugares comunes es que decretan una expectativa literaria, clausurándola.

Música lunar (Foem, México, 2015) es probablemente el cenit de la poesía de Bartolomé. Se trata de un libro que integra su visión poética en una suerte de Gestaltque define por completo su concepción de la vida, la creación, la palabra y la muerte: el poeta recibe el don de acercarse a los misterios de la poesía, a través de las revelaciones que la Naturaleza y la Mujer le proporcionan. El sentido de esta entrega implica un camino de iniciación y deslumbramiento que lo lleva a oponerse al orden regido por las deidades masculinas (poder, dinero, logos) para aceptar la reorganización del cosmos, estructurado desde lo femenino, donde la Diosa o Musa vuelve a representar el soplo vital que los poetas antiguos cantaban.

Esta reintegración cósmica de lo femenino fue revalorada por Louis Aragon hace varias décadas: “La mujer es el futuro del hombre”. O en términos sociológicos más contemporáneos, según Edgar Morin: “A la civilización occidental le sobra testosterona y le falta foliculina. Las cualidades de amor y ternura, las virtudes de hijas–hermanas–esposas–amantes deben impregnar al género masculino sin por ello disolverlo”.

Los siete apartados de Música lunar se leen en clave mitológica, teniendo como guía los planteamientos que hiciera Robert Graves en La diosa blanca sobre la misión del poeta como transmisor de aquella verdad entreverada en los mitos: “Dios es mujer”. El mito desempeña un papel revelador fundacional: presenta una reelaboración del sentido de las cosas: el poema constituye una manera de ser solo comprensible en términos poéticos. Joseph Campbell escribió en El héroe de las mil caras: “el mito es la entrada secreta por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten en las manifestaciones culturales”. Música lunar no solo alude a estos temas, es propiamente un acercamiento al misterio que encierra el mito.

La potencia lírica de Efraín Bartolomé se condesa en imágenes de gran plenitud que reverberan sobre un ritmo trepidante y envolvente como en una danza extática propicia para el encantamiento: “Y parto en dos mi corazón sombrío/ y en mi mano solo brilla una estrella alargada/ y en el fondo de mi sombrío corazón solo hay polvo de estrellas/ que cae sobre la piel recién cortada de la medianoche/ que se extiende clavada contra un cielo vacío/ donde solo hay un canto como sal derramándose”. O bien, cuando la poesía adquiere un valor curativo: “Y hay un enamorado con los ojos llenos de noche/ que prepara una soga/ y hay un adolescente arrodillado frente a un arma pequeña/ y hay una joven fea preparando somníferos/ y una muchacha hermosa preparando veneno/ y desde la ceniza de su amor quebrantado/ asoma poco a poco mi canción”.

El tiempo ha rescatado una obra que, por su radical diferenciación dentro de la poesía mexicana, destaca no solo por su arquitectura verbal y su poder imaginativo, sino por la hondura simbólica que registra, más allá del mito, capaz de restituirle a la inspiración, a la imagen de lo femenino y a la advocación poética su auténtica relevancia. Coincido con Juan Domingo Argüelles: “Música lunar es, a mi juicio, verso por verso, el mejor libro que ha publicado hasta hoy Efraín Bartolomé, y uno de los mejores libros de poesía que se hayan escrito en México”. 

Considero que los nuevos lectores del libro poseen una apertura y una curiosidad mejores que hace 25 años. Sin duda, se enfrentarán con la misma sed poética de entonces, a un libro capaz de restituir el orden perceptual, emotivo y trascendente que tanto anhelamos en nuestros días.