Músculo con alma de actor

Merde!
La puesta en escena no es lo ideal de Enrique Singer pero está equilibrada por los actores y la escenografía e iluminación de Philippe Amand es tal como la exige el dramaturgo en sus indicaciones.
La puesta en escena no es lo ideal de Enrique Singer pero está equilibrada por los actores y la escenografía e iluminación de Philippe Amand es tal como la exige el dramaturgo en sus indicaciones.

Se trata de perpetuar lo efímero de la existencia sin un dejo de autocompasión, con la crudeza de la naturaleza, sin artificios. Se trata de apreciar lo indiscreto del arte y desnudar las pasiones de seres perdidos en laberintos de razones y emociones. Se trata de asimilar cómo Tennessee Williams deja constancia en su obra de que la generosidad es el espejo de los extraños donde nos reflejamos, con o sin salvación. Se trata de aventarse al tejado caliente en busca de redención.

La vida no se rompe: uno es el que se deshace. La vida no es una caída: es un vértigo donde la huida es el peor camino. La vida es el miedo constante por el que uno se aferra a la vida. Tennessee Williams lo sabe y por eso esculpió en diálogos su experiencia de vida a través de sus personajes teatrales. Obra personal, como toda verdadera obra. Nadie puede reclamarle a Blanche Dubois en Un tranvía llamado deseo que, a punto de caer, la “generosidad de los extraños” acude a su rescate. O a Maggie en La gata sobre el tejado caliente que, cuando flaquea a punto de perderse, la mentira surge como salvación al vacío para sus objetivos. La realidad es lo que queremos aun a costa de mentirnos, sobre todo cuando la verdad es tan relativa como en el teatro.

En 2013 Scarlett Johansson interpretó en Broadway a Maggie en la obra de Williams. Vergüenza, arrepentimiento, desesperación y angustia en un personaje sensual y provocativo. Escribí en aquel año: “es atrozmente hermosa y poderosa actriz, de primera: aun mejor que en el cine. Una voz ronca, firme, ambiciosa, suculenta corporalmente.  Pelirroja, de talle fino, con apenas 1.65 máximo de estatura esta mujer es algo más que una beldad de pantalla”. No podemos decir eso de Iliana Fox en la versión dirigida por Enrique Singer en el Foro Chapultepec. Correcta, sí. Coqueta, también. Pero difícilmente cubre el perfil ambivalente de Maggie.

Mucho mejor los actores Luis Roberto Guzmán y Rafael Sánchez Navarro. Del primero se puede decir: uno, que encarna la belleza que exige Williams para el personaje de Brick; dos, que el susurro con el que maneja sus parlamentos es el del mejor alcohólico en la escena; y tres, que bien podría encarnar la timidez patológica que padecía Tennessee Williams, el alter ego de ese Brick enamorado de un hombre, Skipper, que se suicida porque no puede soportar la verdad en sociedad. Duro como un hachazo en la nuca. Sánchez Navarro, al contrario de Luis Roberto Guzmán, a grito pelado, formalmente racional, impone sus criterios de vida ante el cáncer que lo llevará a la tumba.

La puesta en escena no es lo ideal de Enrique Singer pero está equilibrada por los actores y la escenografía e iluminación de Philippe Amand es tal como la exige el dramaturgo en sus indicaciones.

Vayan a verla porque no siempre hay oportunidad de escuchar la poderosa palabra de Tennessee Williams. Eso lo vale todo, junto al músculo —con alma de actor— de Luis Roberto Guzmán.