Contémplalo tú mismo

Artes visuales
Dr. Lakra
Dr. Lakra

“El punk es un adjetivo”, dice Daniel G. Torres, curador de la exhibición PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo, que se presenta en el Museo Universitario el Chopo hasta febrero de 2017. Pese a la coincidencia con el 40 aniversario del punk, no se trata de una revisión, sino de una exploración de sus efectos. Una forma de contemplar y analizar en qué se transformó aquel No future.

A través de obras de 40 artistas, Torres crea una narrativa de la incomodidad, esa que empuja al cuestionamiento; un inconformismo que se vuelve motor en el punk y que, como dice Greil Marcus en su libro Rastros de carmín, fuera también el fuego de Dadá y del situacionismo, antecedentes del espíritu punketo que se adornó de estoperoles y propugnó por el “hazlo tú mismo” en la sociedad de masas, concretizando la visión de Guy Debord. Para el curador, el arte contemporáneo es la continuación de esta línea, “porque ha estado más dispuesto a su propio cuestionamiento y ejercido una crítica constante al sistema”.

Se exhiben piezas creadas en pleno boom del punk, como el documental de Dan Graham, Rock My Religion, o Record Players, de Christian Marclay, la cual registra la música producida al literalmente tocar, agitar, rasgar los vinilos, o el video Das leben des Sid Vicious, de Die Tödliche Dors, que evoca la transgresión juguetona­–oscura de John Waters en Pink Flamingos, película, sin duda, prepunk. Torres también nos presenta artistas jóvenes, como María Pratts e Israel Martínez, dos de sus hallazgos a lo largo de esta investigación que empezó en 2005 y que se reinventa en cada sede desde que se presentó por primera vez. A la versión mexicana se añaden piezas, por ejemplo, del Dr. Lakra, en las que se aprecia su dibujo y nos hace ver al tatuaje tanto en su individuación como en la resistencia de la tradición, o de Guillermo Santamarina, cuya obra puede ser polémica.

El espectador experimenta la exploración visual de temas como la sexualidad, la negación, el ruido, la violencia, el nihilismo integrado a una mirada rabiosa heredera del punk cada vez más sofisticada, como la pieza de Mabel Palación, 6”, 144 imágenes que reflejan seis segundos de un lanzamiento de piedra, cada una protagonizada por una persona distinta.

Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo invita a repensar aquello que el anarquista alemán Gustav Landauer dijera: “El Estado no es algo que pueda ser destruido por una revolución, es una condición, una conducta humana, que podemos destruir comportándonos diferente”.