Mamotretos públicos

Guía visual 
Fernando Andriacci copia muy mal a los mejores de Oaxaca: Toledo, Rodolfo Morales,Rodolfo Nieto, Sergio Hernández.
Fernando Andriacci copia muy mal a los mejores de Oaxaca: Toledo, Rodolfo Morales,Rodolfo Nieto, Sergio Hernández.

En los últimos años ha habido protestas enérgicas contra toda clase de obras monumentales que nos son impuestas, sin ningún sentido estético. En la Ciudad de México, en Oaxaca, en Veracruz, en Chihuahua, en donde sea, la plaga de trabajos, mediocremente artesanales, se extiende. Esta cronista escribió ya dos textos contra la presencia multiplicada de “obras” como el Guerrero chimalli de Sebastián, develado en 2014 en Chimalhuacán; así como otro texto más para expresar su indignación ante los productos de un tal Rivelino, quien no solo llenó el Centro Histórico del ex D.F. con una especie de intestino humano, sino llevó sus hechuras a la londinense Trafalgar Square.

Ahora toca preguntar de qué privilegios goza Fernando Andriacci, nacido en Cuicatlán, Oaxaca, en 1972. Hasta hace poco estuvo obstruyendo el camellón de la avenida Nuevo León de la colonia Condesa, con esculturas que parecen una ensalada “creativa” al estilo “folclorito venceremos”. Andriacci copia muy mal a los mejores de Oaxaca: los insectos de Toledo, la figuración fantástica de Rodolfo Morales, la narrativa llena de color de Rodolfo Nieto o el mundo casi barroco de Sergio Hernández. Uno o dos años antes que él, otro “artista”, de nombre José Sacal, nos fue impuesto en la misma avenida Nuevo León con sus esculturas comerciales. ¡Se quedaron poco más de un año! Por entonces la decisión la tomó un funcionario de la delegación Cuauhtémoc. No se sabe quién convirtió este año la zona en la galería personal de Andriacci, pero no cabe duda de que en ambos casos ha habido presuntamente buen dinero detrás. Andriacci ya había sido cuestionado por Francisco Toledo porque colocó dos adefesios suyos frente al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO). Toledo vendió el IAGO al Instituto Nacional de Bellas Artes por un simbólico peso, de modo que su entonces titular, María Teresa Franco, le respondió aceptando la necesidad de una normativa. Fue el propio artista quien pidió que se retiraran las esculturas y se buscara que la obra pública estuviera en armonía con una ciudad que es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

“En lugar de ir a pintarrajear en contra del gobierno con la leyenda de que ‘Gabino es un error’ hubieras […] plantado diez árboles”, escribió a Toledo el propio Andriacci, quien prefiere señalar lo “positivo” de Oaxaca y eliminar todo rastro de crítica. Y este 2016 los artistas e investigadores Luis Hampshire, Alelí Hernández y Mó Iturribarría mandaron dos cartas, vía la popular plataforma change.org, al ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca, para pedir el retiro de las esculturas de Andriacci, además de la conformación de “un consejo ciudadano de cultura y arte que reflexione y proponga el uso cultural en los espacios públicos de Oaxaca”. Alcanzaron más de 1600 firmas pero terminaron desistiendo este pasado 7 de julio, tras una reunión con el titular del ayuntamiento, Javier Villacaña Jiménez, para comprobar que les estaban dando largas. Mucho dinero, quizá un poderoso padrino, debe de haber detrás de la presencia de este señor incluso en la capital mexicana.


ASS