Esconden la bandera

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Protesta frente a la embajada de México en Londres
Protesta frente a la embajada de México en Londres (Especial)

Estos días México ha estado presente en Londres con su rostro más triste. También con su rostro solidario. Se cumplen dos años de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, sin justicia y sin verdad.

London Mexico Solidarity marcó el sombrío aniversario con una serie de eventos para recordar a los londinenses que México es más que taquerías de lujo, James Bond y jugosos acuerdos comerciales bilaterales. A unas semanas de la publicación por MacLehose Press de The Sorrows of Mexico, de lectura casi insoportable por sus testimonios de la atrocidad en que se ha convertido la cotidianidad mexicana, estas acciones conmemorativas fueron un sumar de voces para decir “basta de impunidad y violencia” a los criminales mexicanos, dentro y fuera del gobierno, pero también para decirle al Reino Unido que la condena a las violaciones de los derechos humanos en México es urgente y debe ser inequívoca, sin sujeción a pactos de conveniencia mutua.

Un evento tuvo lugar en el Museo Británico, que a últimas fechas promueve la imagen del México para turistas, explotando un Día de Muertos donde los muertos son todos colourful, y no seres humanos sometidos a tortura antes de ser arrojados a fosas clandestinas. El museo recibe patrocinio de British Petroleum, cuyas inversiones en México son bien conocidas.

En otro foro se proyectó la película Mirar morir. El ejército en la noche de Iguala, de Coizta Grecko, que desnuda el papel de las fuerzas armadas en Ayotzinapa y la mezcla de complicidad, indiferencia e ineficiencia de las autoridades, en un país en el que los familiares de las víctimas tienen que escarbar la tierra con sus propias manos en busca de aquellos que les han sido arrebatados. Leticia Hidalgo, quien entró al activismo por la vía dolorosa de la desaparición de su hijo Roy Rivera, habló en representación del Frente Unido por Nuestros Desaparecidos de Nuevo León. A la barbarie, el FUNDENL opone el testimonio de un bordado. Las madres de los desaparecidos bordan su dolor y honran la vida de sus hijos con las mismas manos con que los buscan.

El 26  de septiembre un nutrido grupo de personas nos congregamos a la puerta de la embajada de México en Londres para marcar el aniversario con las imágenes de los desaparecidos que recorren el mundo. Tras la ya conocida cuenta de los 43, Leticia dijo: “Hemos contado a 43, y son muchos números. Pero no podemos contar 28 mil”.

¿La respuesta de la embajada? Contraria a la conmemoración creativa del bordado del dolor ante la barbarie, decide hacer algo muy distinto con un trozo de tela: advertidos de que estaríamos ahí, retiraron de la fachada la bandera mexicana. Como si con eso se pudiera borrar el crimen, la ignominia, la vergüenza.

La puerilidad del gesto es de una brutal coherencia: al gobierno de México no le importan los muertos ni los desaparecidos, y desconoce la solidaridad humana. Lo que le importa es el ocultamiento. Frente a la atrocidad, esconde la bandera.