La vida de los tulipanes

Hombre de celuloide
Lo mejor de mi vida está dirigida por Gabriele Muccino y protagonizada por Rusell Crowe.
Lo mejor de mi vida está dirigida por Gabriele Muccino y protagonizada por Rusell Crowe. (Especial)

En Nueva York, en 1989, lloran un padre y su hija. En esta primera escena uno sabe ya que Lo mejor de mi vida es un dramón. Que conste sin embargo que, con todo y todo, a veces la palabra “drama” recobra su sentido original de movimiento. La película se mueve entre el pasado y el presente y les da cierto dinamismo.

Cierto, habrá quien halle que, más que emotividad, lo de Lo mejor de mi vidaes cursilería, pero tiene una que otra cualidad. La más grande es que los protagonistas parecen escritos para quienes los interpretan. Russell Crowe, por ejemplo, sabe crear atmósferas francamente tiernas cuando se trata de trabajar con niños. En The Water Diviner o en Master and Commander: The Far Side of the World así fue. Russell Crowe tiene generosidad particular hacia sus jóvenes comparsas: les da tiempo, réplicas y energía. Con ello permite que sus compañeros infantiles brillen con inocencia y coraje.

En otra parte del espectro histriónico, Russell Crowe ha creado a uno de sus mejores personajes interpretando a un hombre que lucha con la locura. Si el protagónico de A Beautiful Mind peleaba contra la esquizofrenia, en Lo mejor de mi vida lo hace contra la psicosis.

En cuanto a la hija del título, la interpretan dos actrices. Kylie Rogers hace a la pequeña Kate. Con ella, Russell Crowe despliega la capacidad para trabajar con niños de la que hablaba antes. Kate adulta es interpretada por Amanda Seyfried. Lo hace en un tono enigmático que sirve muy bien a un guión que nos mantiene al borde del asiento con esta pregunta: ¿qué fue de esta hermosa relación?

Kate adulta es una joven psicóloga. Es autodestructiva y tiene sexo con el primer tipo que se le ponga enfrente. Su primera paciente es una niña que, luego de un trauma, ha dejado de hablar. La psicología es, desde esta perspectiva, un proceso circular: dar, recibir y devolver. Kate y su padre reciben inevitablemente lo que dan.

El hecho de que Lo mejor de mi vida esté situada en la década de 1980 nos permite, además, volver la vista hacia aquellos años y apreciar cuánto hemos cambiado. No se trata solo de que los novelistas hayan dejado de usar pesadas máquinas de escribir para narrar aventuras; no se trata solo de que no existan ni Internet ni los teléfonos celulares. Lo mejor de mi vida recuerda que uno de los cambios más importantes en estos últimos 30 años ha sido la percepción de lo que es un enfermo mental. Los brotes psicóticos que aquejan a Crowe se entienden y se tratan mejor. Además, han dejado de ser el estigma que todavía eran en la década de 1980.

A pesar del sentimentalismo moralista, Lo mejor de mi vida ofrece un buen retrato de la forma en que los golpes existenciales cambian el carácter. Después de todo, carácter significa cicatriz y la hija de Russell Crowe crece para transformarse en una joven cicatrizada que no sabe amar. Parafraseando al libro que escribe el protagonista de Lo mejor de mi vida: el candor de esta niña es como el de uno de esos tulipanes efímeros que viven un instante y se van.

 

Lo mejor de mi vida (Fathers and Daughters). Dirección: Gabriele Muccino. Guión: Brad Desch. Con Russell Crowe, Amanda Seyfried, Aaron Paul, Diane Kruger. Estados Unidos, Italia, 2015.