La escritora del perrito

Café Madrid.
La escritora brasileña Nélida Piñón.
La escritora brasileña Nélida Piñón.

Ciudad de México

Poco antes de morir, Carmen Balcells le mandó un correo electrónico a Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara. La agente literaria acababa de recibir un ejemplar de La camisa del marido, el nuevo libro de la escritora brasileña Nélida Piñón. “Estoy encantada. Me gusta mucho la portada, las solapas, todo. ¡Ojalá consigas venderlo bien!”, escribió desde Barcelona, rematando el mensaje con esa frase, “muy propia de ella”. Balcells y Piñón fueron amigas-hermanas durante 45 años. “Nos presentó Mario Vargas Llosa en Brasil. Ella se hospedó en casa de mi madre y empezamos una amistad familiar. Yo también pasaba temporadas en su casa y en su estudio. Tenía una gran inteligencia, un brillo ofuscante y la impaciencia de que a menudo no era entendida en todo lo que quería”, dice ahora, recién llegada a Madrid, la escritora que obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2005.

La villa española de Guernica acababa de ser destruida por aviones alemanes cuando nació Nélida Piñón, en 1937, en Río de Janeiro. Sus abuelos eran emigrantes gallegos que habían dejado familiares en la península ibérica. Por esta razón, desde niña, Nélida viajaba varias veces a España. Poco antes de que cumpliera 10 años, decidió dedicarse a las letras. Parecía lógico porque crecía rodeada de libros que disfrutaba leer. Años después estudió periodismo y luego filosofía. Fue hasta 1961 cuando comenzó su obra novelística con Guía-mapa de Gabriel Arcanjo.

Su obra se caracteriza por ser una mezcla de realidad, fantasía, ilusiones, sueños, memoria y reflexiones. En cada uno de sus libros es ella y, al mismo tiempo, los otros. En su discurso de aceptación del Premio Juan Rulfo 1995, expresó: “Tengo el placer de servir a la literatura con memoria y cuerpo de mujer. Narro porque soy mujer. Narro porque desde mis orígenes cumplo con una creencia proteica. Bajo el ardor de la vida, bajo la epifanía de las palabras, me toca asumir todas las formas humanas”.

En La camisa del marido, un conjunto de nueve relatos, Nélida Piñón cuenta enfrentamientos, desilusiones (“la familia nos da alegrías, pero también nos mata”) y encuentros sexuales. ¿Por qué hay tanto erotismo en estas páginas?, le pregunté la otra noche durante la cena. “La presencia del cuerpo es muy importante. La carnalidad viene de los místicos, la lengua misma es carnal y a mí la edad no me ha quitado las emociones”, respondió con una carcajada mientras sus ojos diminutos se hacían todavía más pequeños.

Desde hace algunos años, la novedad en la vida de Nélida Piñón es su perrito. Un animal enano y coqueto, llamado Gravetinho (Astillita), que le da “lecciones de humanidad”. Dice que por momentos lo mira con el mismo gesto que una madre mira a su hijo. “Me está enloqueciendo, pero estoy encantada. Me está estimulando a pensar, me está despertando cuestiones morales relativas a los animales”, comenta con emoción. “Yo lo tomo en mis brazos, lo llevo a ver la laguna del paisaje deslumbrante que está frente a mi casa y le digo: ‘Mira el mundo, travieso, mira el mundo’. Él voltea para un lado y para otro, y mira. Y si a la ventana llega un poco de viento, él se emociona. Como yo”.