Pervive el miedo a lo distinto: Fernando González Sitges

Entrevista
Hernán Cortés, un hombre entre Dios y el Diablo, de Fernando González Sitges, cineasta ibérico, pretende ser un filme desmitificador del conquistador que en breve se proyectará en la Cineteca Nacional.
Hernán Cortés, un hombre entre Dios y el Diablo, de Fernando González Sitges, cineasta ibérico, pretende ser un filme desmitificador del conquistador que en breve se proyectará en la Cineteca Nacional. (Especial)

Ciudad de México

Repudiado por muchos y enaltecido por otros, Hernán Cortés ha propiciado continuas revisiones. Se sabe, por ejemplo, que Steven Spielberg trabaja en una magna producción en torno a su vida. Por ahora, la aproximación más reciente a su figura es la dirigida por Fernando González Sitges, cineasta ibérico y autor de Hernán Cortés, un hombre entre Dios y el Diablo, filme desmitificador que en breve se proyectará en la Cineteca Nacional.

Hay más mitos que investigaciones objetivas sobre Hernán Cortés.

Sucede en ambos lados del Atlántico. Cuando les pregunté a mis hijos sobre cómo lo mostraban en la escuela, descubrí que está olvidado en España.

¿A qué lo atribuye?

Hay varios factores. La Historia no tiene una aplicación práctica como las matemáticas pero es esencial en la formación de las personas; por eso tiene usos políticos. Cuando se esconde a figuras como Cortés, las más afectadas son las nuevas generaciones.

En México, a partir de José Luis Martínez, han circulado distintas versiones sobre Hernán Cortés. ¿Cómo armó el discurso historiográfico?

En principio me aterrorizaba el planteamiento. No soy historiador y, efectivamente, hay distintas versiones. La UNAM me encargó el documental, cosa que en sí misma ya supone una gran presión. Por fortuna, conté con el apoyo de expertos como José Iturriaga, Miguel León-Portilla, Eduardo Matos, Antonio Rubial, además de investigadores franceses, alemanes y españoles.

¿Al momento de desarrollar el guión, qué tipo de personaje quería retratar?

En cualquier documental el contexto es fundamental. Esto me permitió huir de los clichés positivos y negativos. La paciencia de José Iturriaga fue enorme. Me ayudó a comprender al personaje más allá de la Conquista y a conocer su infancia y juventud, su labor de geógrafo y explorador. Ahora sé cómo lo maltrató el emperador Carlos V. Otro hallazgo fue la Malinche, una figura que consideraba menor y quien todavía se ve como la amante de Cortés o la traidora, cuando la realidad es que fue una mujer con una enorme inteligencia.

Una de las conclusiones de su película es que a Cortés le pesó no haber sido nombrado virrey de la Nueva España.

Esa es su gran tragedia. Además, no se le permitió volver a la Nueva España en los últimos años de su vida. La Corona lo trató mal, tomando en cuenta que él dobló la superficie del imperio español.

¿Qué conclusión saca de Moctezuma?

Da para otra película. A Moctezuma la Historia lo maltrata. En España se le considera un derrotado, una especie de supersticioso que se dejó avasallar por los conquistadores. En México se le ve como un pusilánime y traidor. Sin embargo, creo que fue una persona con una gran avidez por conocer una nueva cultura, con todos los riesgos que eso supone. Si llegó a asociar a los españoles con los dioses, se le pasó de inmediato porque tenía información de sus combates con otros pueblos, incluyendo los mayas. Su relación con Cortés merece un guión aparte.

Este no es su primer trabajo sobre aquella época. Antes filmó un documental sobre Gonzalo Guerrero.

Cierto. Ambos trabajos me dejan la misma conclusión: hay cerrazones en el ser humano que se repiten a lo largo de los siglos. Pervive el miedo a lo distinto. Antes eso se solucionaba a golpe de espada y hoy se resuelve a tiros.