Feria del Libro de Bogotá

[Ambos mundos] 
Cees Noteboom
Cees Noteboom (Archivo personal )

Ya está otra vez la Feria del Libro de Bogotá, este año con Holanda como país invitado y, lo más importante para mí, con la visita de Cees Noteboom, uno de los escritores vivos que más admiro. Sus libros de viaje son modelos de escritura. Contienen no solo las crónicas de los lugares sino también sesudas reflexiones sobre el arte de viajar y sobre todo del arte de viajar para escribir. Uno de sus libros, Hotel nómada, es para mí un monumento absoluto, algo así como el pabellón alemán de Mies Van der Rohe para los arquitectos. Como no leo holandés, lo tengo en dos ediciones traducidas: una en inglés, con prólogo de Alberto Manguel, y otra en español, bellísima, de la editorial Siruela, en tapa dura, con una ilustración de una máquina de escribir idéntica a la que yo utilicé para mis primeros textos. Con solo voltear a mirar sus libros ya me vienen ganas de salir a caminar el mundo y de escribir sobre ello.

Ya hablé alguna vez de todas las cosas que me gustan de Holanda, así que tendré que repetirme: en mi último viaje a Ámsterdam sentí que me perseguía la imagen de Baruch Spinoza, el filósofo de origen portugués, y además supe que el apellido de otro filósofo contemporáneo al que leo —aunque con dificultad, lo confieso—, Peter Sloterdijk, es el de un pueblo o barriada de Ámsterdam por donde pasa el tren que va a la ciudad desde el aeropuerto de Schiphol, mi aeropuerto preferido en un mundo saturado de aeropuertos tristes y desvencijados.

Pero vuelvo a la Feria del Libro de Bogotá para reseñar también la presencia de Svetlana Alexiévich, Premio Nobel del año pasado, quien tendrá una charla con Laura Restrepo, en uno de los más apetitosos eventos de la programación, pues reúne a dos grandes periodistas y testigos del devenir político de sus países, ambas escritoras y ambas desde la orilla del periodismo. Los tres libros que leí de Alexiévich me han estremecido al punto de que la dosis no puede superar las veinte páginas diarias. Son dramáticos, dolorosos. El ser humano aparece desnudo, con toda su crueldad e inocencia. Con su cuerpo frágil enfrentado a tempestades de acero. El libro sobre Chernobil es un grito de cólera y un abrazo, y el de las mujeres en la Segunda Guerra Mundial es aún más conmovedor. Pero el de la guerra soviética en Afganistán es tal vez el más cruel, pues, como dicen los entrevistados, para la URSS fue una guerra secreta y sin gloria, y quienes murieron allí o quedaron mutilados no inmolaron su vida por una causa heroica, sino por una vergüenza histórica de la que nadie quiso hablar después.

Y una curiosidad más de la Feria: viene a Bogotá Sandro Ferri, el editor italiano de la misteriosa Elena Ferrante, el poderoso best seller culto y literario de hoy en Europa y Estados Unidos. Curioso porque Ferri es el único que sabe la verdadera identidad de la escritora italiana, esta nueva versión de Salinger o de Pynchon (los que se ocultan) en la península itálica.