“No creo en la belleza por la belleza misma”: David Pablos

[Cine. Entrevista] 
Escena de Las elegidas, de David Pablos
Escena de Las elegidas, de David Pablos

La segunda fuente de ingresos del crimen organizado en México es la trata de personas, por abajo del tráfico de drogas. Convencido de la complejidad del problema, el director David Pablos filmó Las elegidas, donde muestra el conflicto que vive Ulises (Óscar Torres), un joven cuya familia maneja una red de prostitución de menores, cuando se enamora de Sofía (Nancy Talamantes), una chica a la que recluta para el negocio familiar. Después de un intenso periplo por festivales, entre ellos Cannes y San Sebastián, la cinta aspirante a trece premios Ariel se estrena en nuestro país.  

La película parte de una idea de Jorge Volpi. Después él se separa del proyecto y usted lo asume como propio. ¿Cuál fue su aportación a la historia?

Al final son historias totalmente distintas. Inicialmente, iba a ser una adaptación pero se convirtió en un proyecto distinto. Volpi publicó su novela y lo que quedó de él en la película fue el tema y el título. 

La trata de personas conlleva un drama. Al construir una ficción al respecto, ¿cómo evitar el caer en el exceso de tragedia?

Es un tema que da para muchas películas. Desde la escritura del guión quería dejar claro el tono. La sobriedad dramática fue algo que siempre buscamos aun cuando durante el desarrollo de la película hicimos varios ajustes. No queríamos mostrar la violencia ni las violaciones de manera gráfica. Todo se deja al imaginario del espectador y no creo que por eso sea menos contundente o menos duro.

¿Por qué? ¿Para no caer en el amarillismo?

En parte por eso, pero además los elementos que utilicé son tan poderosos como la violencia gráfica. Sugerir en lugar de mostrar tiende un puente de complicidad con el espectador. Me acerqué a los actores como si fueran víctimas para no sobrepasarme. 

Son actuaciones muy contenidas, sus expresiones físicas son mesuradas.

Tiendo a mostrar personajes contenidos, pero más allá de eso tiene que ver con la elección de los actores. Para mí, el rostro de Óscar —que interpreta a Ulises— me parece por sí mismo expresivo y al final aportó el matiz necesario para mostrar a un personaje al que le cuesta trabajo mostrar sus sentimientos. Es importante buscar actores que de alguna manera conecten con el personaje escrito en papel. Creo también que en el cine la expresión está en la mirada. La creación de imágenes me resulta más interesante que externar las emociones.  

Muestra personajes presos en su circunstancia. En al menos una ocasión los protagonistas tienen la oportunidad de revelarse o escapar a su situación y no lo hacen.

Son seres que viven un encierro psicológico tan fuerte que los condiciona. A esto hay que sumar el miedo y las amenazas que les impiden salir. En resumen, la película trata de unos personajes que salen de una prisión para entrar en otra. 

Las principales víctimas de trata que muestra en Las elegidas provienen de cuadros familiaressimilares y disfuncionales. ¿No le parece que termina cayendo en el cliché?

Parto de las historias que conocemos. El tema puede generar muchas historias, muchas películas, yo me fui con las historias de todos los días, con las que se escuchan normalmente. 

Entre lo más destacado de la película se encuentra la fotografía, muy cuidada en términos de composición y estética.

La película tiene una fotografía documental pero estilizada, es decir, en apariencia es una imagen naturalista manipulada en función de la trama y lo que nos interesa expresar. Cada momento y cada cuadro parten del drama y de cómo quiero que el espectador reciba la historia. No creo en la belleza por la belleza misma, pero sí quería contrarrestar la sordidez del tema.  

Incluso el manejo de la luz y los colores me hacen pensar que abreva en la pintura.

Cada vez que viajo procuro cultivar el ojo. Mientras pensaba en los cuadros de la película, recuerdo que con mi fotógrafo hablé bastante de Caravaggio. A veces la cámara narra la situación y los actores solo tienen que estar. 

Su película es pesimista en tanto que no muestra una salida optimista del problema. ¿Así percibe la trata de personas?

Es un problema complejo y arraigado. Veo muy difícil la salida, pero para mí el final de Las elegidas tiene que ver con el deseo y la esperanza de que algo positivo pueda suceder con las nuevas generaciones.