Los recuerdos son cosa del presente

Teatro
Obra escrita y dirigida por Daniela Arroio y Micaela Gramajo
Obra escrita y dirigida por Daniela Arroio y Micaela Gramajo (Especial)

Hay una obra de teatro para niños en nuestro país que habla a su audiencia de las desapariciones forzadas, de la inseguridad que separa familias, del exilio y lo aterrador que resulta para una niña de ocho años llegar de improviso a un país en el que todo es desconocido, donde no hay un solo amigo, una palabra, algo que esté en su idioma.

Cosas pequeñas y extraordinarias, escrita y dirigida por Daniela Arroio y Micaela Gramajo, narra la historia de una familia conformada por una madre editora y un padre fotógrafo que deben huir de su país con su pequeña hija, tras la desaparición, por motivos políticos, del hermano de uno de ellos.

La anécdota que plantea una situación cada vez más cotidiana en un México cada día más intolerante y violento contra quienes ejercen la libertad de expresión es transformada por ambas dramaturgas, directoras y actrices, en un montaje que abre espacio al humor, la ternura, el juego y la esperanza.

Como si se tratara de algo mágico, cuando el narrador menciona los lugares donde sucede la acción —la recámara de la niña Emma, el croquis de su barrio, el mercado, o la habitación del nuevo país que la recibe—, aparecen proyectados en una pantalla ubicada sobre el escenario, en la que se agiganta, mediante un proyector de cuerpos opacos, la breve y bella obra de arte confeccionada en cartón y papel que los recrea.

Los espectadores observan la esquina del escenario que contiene computadoras, cables, proyector y tecnología, desde donde se transmiten imágenes escenográficas que son habitadas por personajes vivos, a quienes se puede ver en el tren, la calle, la escuela, la casa y la nevería, desde la mirada de Emma que, de vez en cuando, clava los ojos en las cálidas letras de su abuela, contenidas en una carta que le regala la comprensión y el amor de su compañera de actividades y sueños.

Arroio y Gramajo son integrantes de la Compañía Proyecto Perla, que hace homenaje a Perla Schumazcher (1946–2010), docente, autora y directora argentina, llegada a México a raíz del golpe de Estado de 1976, quien se dedicó a dignificar el teatro para niños desde todas las áreas del arte escénico, con óptimos resultados.

La compañía —que cuenta para este montaje con la actuación de Sergio Solís y de Mario Eduardo D’León, también diseñador del espacio e iluminación, así como con el vestuario, la utilería, el arte visual y el museo de cosas pequeñas y extraordinarias de Ana Bellido, y la música original de Jacobo Lieberman— utiliza recursos tecnológicos actuales para interactuar con los espectadores mediante diversos lenguajes artísticos que incluyen el teatro de sombras y la confección de maquetas que cobran otra dimensión sobre el escenario.

La experiencia invita a acompañar el asombro, la incredulidad y el desasosiego de la pequeña Emma, que no acierta a comprender por qué se encuentra en una situación nueva que le es difícil asimilar, al tiempo en que comparte su amor por cada uno de los objetos que ha atesorado a lo largo de su vida, testigos de los sucesos que marcan su existencia.

El trabajo de la compañía, a partir de una propuesta sencilla en apariencia, encierra un universo complejo de sutiles detalles, que acercan a la protagonista, a sus padres y los espectadores, a un espacio de luz, como el que puede otorgar el dibujo o la sonrisa de una chica desconocida, el nado de una ballena con su cría, o la oportunidad de empezar de nuevo, de construir y de hacer camino. 

Cosas pequeñas y extraordinarias es una obra que nos rescata del temor y del desconsuelo desde la energía de una niña que atesora recuerdos, que encuentra el significado de cada suceso, se asombra y se comunica abiertamente con un gato. El montaje, que se dirige al corazón sin edad de todo espectador, seguro hace llegar a Perla —donde sea que se encuentre— la satisfacción por la flor que ha dado su ardua siembra.