Juan Gabriel, el musical

Merde!
Teatro San Rafael
Teatro San Rafael (Especial)

Pues clausuraron el Teatro San Rafael por cuestiones autorales con las composiciones de Juan Gabriel. Uno no entiende que un musical con gran producción (excelente escenografía e iluminación, coreografías de primera y cantantes de enorme prestigio) haya invertido tanto en Amor eterno arriesgándose a que les cerraran; alguien miente y pronto sabremos el final del litigio. Ganan los herederos de Juan Gabriel o gana el productor Omar Suárez, quien argumenta que tiene todo en regla.

Como sea, tuvimos oportunidad de ver la única función que se dio el pasado domingo 20. Íbamos con las espadas afiladas pensando que la obra era un horror exclusivamente para ganar dinero, y no: hay guion teatral, hay música, dirección escénica. Una obra in crescendo que abre y cierra con risa, canto, llanto y mucho amor. Un espectáculo familiar para que se gocen las canciones de Juan Gabriel, pero no solo: también las voces y los arreglos musicales, de primera en intérpretes con estilo. El productor le puso ganas al trabajo profesional.

¿Por qué es un buen musical? Porque no se restringe a las interpretaciones de Juan Gabriel. Hay una obra de teatro con aires de nostalgia de la cultura del espectáculo, con esos grandes artistas de la época de oro del cine y la radio. Porque los arreglos musicales tienen el toque original de la propia pieza dentro de la dirección escénica. No es cantar a Juan Gabriel: literalmente se interpreta la autoría y la música del Divo de Juárez. Sorprende que no se diga esto en medio del escándalo del cierre de la obra y el Teatro San Rafael. ¿Hay gato encerrado?

Uno disfruta la recreación de la XEW de antes, los personajes que pululaban por ahí en busca del triunfo como Pedro Infante, Agustín Lara, María Félix, Jorge Negrete, María Victoria, Elvira Ríos o Toña la Negra. Un compositor joven que se enamora de la jovencita en busca de la fama. Y en medio de todo, el amor como felicidad posible. Las canciones son el guión que marca el compás para llegar a la muerte de la madre del compositor y terminar cantando “Amor eterno”.

¿Simple? Sí, como lo es un musical, pero con un enorme profesionalismo, calidad escritural y engranaje teatral para que el público se enganche con una historia donde todos tienen su espejo. No cito a nadie de los actores o intérpretes porque todos están de primera, hay que decirlo sin reservas. Es el público el que pierde con este litigio por problemas de derechos de autor. Cuesta trabajo pensar que Omar Juárez se haya gastado tanto dinero en la producción como para estar fuera de la ley.

Por eso es bueno que todo se aclare, que gane la justicia, y que los espectadores puedan ver este musical sobre Juan Gabriel. Si el cantante viviera, seguro les daría oportunidad de continuar con la función. Ojalá.