El marketing del artista

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La educación artística está evolucionando para responder a los retos de nuestro tiempo. En la selva competitiva del mercado del arte los artistas VIP se pelean por un nicho en el que todos hacen variaciones iguales de lo mismo, así que las escuelas ofrecen cursos de sobrevivencia con las claves del éxito del  “marketing del artista”. Han dejado atrás a las técnicas o la profundización del lenguaje, el objetivo de los cursos más trendy es que el artista “conozca las palancas que pueden accionarse para promoverse y crear una imagen de marca” para convertirse en un producto atractivo para el voluble y caprichoso cliente.

El binomio comercial imagen–marca ya no es exclusivo de los futbolistas, cantantes, actores y famosillos que venden su cara y su nombre para promocionar unos zapatos o una mayonesa, ahora es una posibilidad accesible para el artista que expande su campo creativo. El curso profundiza en la metodología para que el artista gestione su carrera igual que Rafael Nadal, las desventajas del artista ante los atributos sexo–comerciales del tenista se potenciarán como atributos de marca en un performance terapéutico que señale la colisión del cuerpo con su visibilidad.

Las clases de imagen–marca incluyen cómo vestirse en una feria, inauguración o performance para llamar la atención y proyectar que es artista emergente, performancero o exótico–folclórico. Los temas o “palancas de acción” del curso incluyen “Propuesta de valor del artista”, en esos términos la propuesta de Coca–Cola es su sabor, la de un teléfono son los gadgets tecnológicos o el precio, la del artista–marketing podría ser que se desnuda en público, que le cuenta buenos chistes al cliente, o su resignificación en la versión nacional de algún artista extranjero, las posibilidades varían según las tendencias.

El rubro de Posicionamiento enseña cómo segmentar el mercado, por ejemplo entre compradores de instalaciones feministas, instalaciones objetuales de chistes visuales, instalaciones con mensaje social y así hasta el infinito; el siguiente paso es analizar el posicionamiento del resto de los artistas–marketing para ofrecerse al segmento como la opción emergente o nueva tendencia con un discurso fresco e irreverente.

En la fase práctica se ensayan las estrategias de Damien Hirst, el alumno aprende a autocomprarse una obra, anunciar en Facebook y Twitter que es la más cara del mundo, falsear los precios en los medios y pujar por su propia obra en subasta. La fase Jeff Koons aplica las defensas para las demandas por plagio, desarrolla discursos acerca de la apropiación y sutilezas en el soborno de jueces. El master en Takashi Murakami los instruye para establecer una franquicia, vender la obra como imagen de toda clase de productos, amañar los contratos firmando con clientes distintos el mismo producto y producir su propia piratería. “Las herramientas de promoción” es un curso muy completo que desarrolla: Promoción punto de venta, el artista deja una caja de zapatos en la Bienal de Venecia, le toma una foto y dice en las redes que ganó la Bienal; “Muestras gratis”, el artista en un performance regala ponchos, pegatinas, besos, noches en su casa y las documenta en un libro; “Publicidad de impacto”, el artista inventa que su obra es ropa de los refugiados de algún país en guerra. Se entrega diploma y constancia de artista-marketing, una lista de las galerías más caras del mundo y un bono de descuento para ir a una feria de arte.