Atroces viñetas de junio

Los paisajes invisibles
Los paisajes 678
Los paisajes 678

Comenzó el mes en que nació Marilyn Monroe en 1926, y algunos intentamos imaginar de qué manera se habría marchitado su sublime hermosura de haber llegado a los 90 años. Recordamos que García Lorca nació el día 5 de 1898 y que Borges murió un 14 de hace ya tres décadas o que el 13 de junio de 1959 se publicó 1984, la emblemática novela de George Orwell, y que también un 13, pero de 1888, nació Fernando Pessoa en el Distrito de Lisboa. De Pessoa podríamos evocar ciertos aforismos: “No hay normas. Todos los hombres son excepciones a una regla que no existe”. “Somos avatares de la estupidez pasada”. “La triste confianza en el futuro”. “La elegancia de la descreencia”.

Las palabras de Pessoa, siempre adaptables a cualquier entorno o circunstancia, suelen impactar en los estiajes individuales o de toda una sociedad incluso, basta hacer un alto en la espesa confusión que nubla, efectivamente, la confianza en el futuro.

Esta semana Open Society presentó su informe Atrocidades innegables. Confrontando crímenes de lesa humanidad en México, en el que documenta que de diciembre de 2006 al cierre de 2015, más de 150 mil personas fueron asesinadas intencionalmente mientras que otros miles han desaparecido en el disparate improvisado de la guerra contra el narco que Felipe Calderón impuso en su mandato, y al que Peña Nieto dio continuidad sin hacer un solo ajuste a la obligada rendición de cuentas. Las más de 200 páginas de la evaluación realizada por Open Society con cinco organizaciones mexicanas de derechos humanos, concluyen que dada la magnitud de la crisis delictiva y de impartición de justicia, existe la posibilidad de establecer responsabilidades ante la Corte Penal Internacional, pues hay que recordar que en 2005 el gobierno mexicano ratificó el Estatuto de Roma, mismo que creó la CPI.

Los casos exponen la excesiva dimensión de la impunidad, la corrupción y la violencia; corroboran la casi generalización de la tortura y el incremento del delito de desaparición forzada. Lo más grave es que estas atrocidades fueron perpetradas no solo por los cárteles sino por las policías y las fuerzas armadas. En suma, crímenes tipificados de lesa humanidad.

El informe de Open Society no es únicamente un Yo acuso. También emite una serie de recomendaciones y medidas de carácter urgente, para que el gobierno mexicano, por cuenta propia y, sobre todo, por voluntad política, lleve a cabo una investigación exhaustiva de estos delitos y llame a cuentas a los responsables, provengan de donde provengan.

Y sin embargo, lo nota periodística de la semana fueron los comicios en doce estados de la república más la insulsa elección de los Constituyentes de la Ciudad de México que a pocos, poquísimos interesó. Elecciones que, digámoslo con palabras de Pessoa, imponen la elegancia de la descreencia, ya que no renuevan ni renovarán absolutamente nada, sino que marcan el guión trillado de nuestra falsa democracia: “celebrar” la derrota numérica del PRI ante un PAN que no es un cambio verdadero (ya tuvimos dos sexenios de Estado fallido, el primero de corrupción campante y el segundo el que pavimentó el camino a las atrocidades innegables exhibidas por Open Society); suponer que los electores emitieron un voto de castigo hastiados de la corrupción es un patético autoengaño (hay que ver quién es el Yunes ganador en Veracruz, de qué familia proviene el próximo gobernador de Oaxaca, el despilfarro en las campañas de Quintana Roo), o imaginar que por fin veremos la captura de peces gordos que han arruinado a México de extremo a extremo, solo refuerza la noción de que este país no tiene memoria, que su capacidad de indignación es muy liviana y que somos conformistas, dóciles, ingenuos y hasta vanidosos. Escribió Pessoa: “Descendió sobre nosotros la más profunda y mortal de las sequías de los siglos —la del conocimiento íntimo de la vacuidad de todos los esfuerzos y de la vanidad de todos los propósitos”.

Y la pregunta sigue siendo: ¿atenderá el gobierno mexicano las recomendaciones de Open Society o confiará en jamás comparecer ante la Corte Penal Internacional?

Responderé a lo primero con un rotundo NO. El solo beneficio de la duda sería como creer que, por ejemplo, al Duarte de Veracruz le va a caer la sociedad civil encima como a los Porkys, para obligar a el tal Yunes a ejercer el imperio de la ley