El tiempo no existe

Arvo Pärt es tal vez el compositor vivo más famoso del mundo; hace 45 años escribió su Tercera Sinfonía
Arvo Pärt es tal vez el compositor vivo más famoso del mundo; hace 45 años escribió su Tercera Sinfonía.
Arvo Pärt es tal vez el compositor vivo más famoso del mundo; hace 45 años escribió su Tercera Sinfonía. (Especial)

Arvo Pärt es nombre de tres notas que deben escribirse ligadas. Una célula melódica áspera y corta, tan contundente que nada distinto puede sonar después sin que luzca falso o accesorio. Un sonido esencial y absoluto que actúa sobre los nervios de maneras misteriosas: provoca íntimas visiones, genera preguntas y sume en la reflexión. Quien lo escucha queda prendado y necesita escucharlo de nuevo: Arvo Pärt.

II

Arvo Pärt perdió el interés por la música hacia 1967, a los 32 años. Todo lo que entonces había compuesto le sonó ridículo e insuficiente. Descubrió vano ornamento y mentiras ahí donde antes encontró novedades que lo emocionaron. Dejó de escribir. Quemó algunas partituras. Se le agotó la fuerza de voluntad para crear y perdió la fe en la música de su tiempo. El problema eran los infinitos universos que tenía a su alcance: ¿cómo encuentro mi idioma ideal entre infinitas posibilidades de articular sonidos? Buscar solo lo había sumido en la desesperación y el caos. Entonces se sumergió en mundos antiguos, en remotos pasados en donde los compositores tenían completamente claro lo que era la música y cómo debía ser escrita. Estudió la monodia tonal y el contrapunto a dos voces; el canto gregoriano y la polifonía renacentista. Y entonces, tras un silencio de cuatro años, compuso su Tercera Sinfonía (1971).

III

La música de Arvo Pärt cambió vertiginosamente con la publicación de su Tercera Sinfonía.  El radical compositor de vanguardia —el que dedicó a Luigi Nono su cerebral composición serial para orquesta Perpetumm mobile (1963), tan matemática y fría como la de cualquier furioso defensor de la dodecafonía— estrenó de pronto música de inspiración medieval, llena de polifonía, escrita en lenguaje tonal, que parte de una intensa fascinación por Josquin Des Prez, Johannes Ockeghem, Guillaume de Machaut y Jacob Obrecht.

IV

La Tercera Sinfonía debe entenderse como una declaración de principios en la que Arvo Pärt dice algo como: por fin he comprendido que el tiempo no existe, que no se avanza, y en realidad todas estas cosas que nosotros hacemos (destruir el imperio de la melodía en aras de que todos los parámetros del sonido tengan la misma importancia; inventar métodos para articular sonidos en donde la indeterminación y el azar tengan relevancia, o preparar pianos poniéndole bolitas de goma en las cuerdas de la caja para obtener sonidos nunca escuchados) resultan inútiles intentos por innovar, estúpidos juegos de ego técnico. Todos estos “descubrimientos” (la ambigüedad tonal, el espacio para la improvisación y los instrumentos preparados) de maneras directas o indirectas, ya los usaba Bach. Durante el siglo XVII, Bach componía utilizando elementos que, a finales del siglo XX, se consideraban la base para la música del futuro. Atribuirle un sentido lineal a la historia es absurdo: Schönberg encaja con Pergolesi y yo encajo con Hildegard von Bingen.

V

En la Tercera Sinfonía Arvo Pärt utiliza por vez primera las semillas de lo que posteriormente, en obras como Für Alina para piano (1976), o Spiegel im Spiegel para violín y piano (1978), se convertiría en su personalísimo estilo “tintinnabuli”, que es hasta hoy en día un elemento principal en su música. Según sus propias palabras, esta técnica es “un área donde a veces me interno cuando busco respuestas acerca de mi vida, de mi música, de mi trabajo. En mis horas bajas y oscuras, tengo la sensación de que nada que no esté dentro de esta cosa tiene sentido. La complejidad y las muchas alternativas me confunden y entonces tengo que buscar unidad. ¿Qué es esto y cómo encuentro el camino hacia ello? Las pistas hacia esta cosa perfecta aparecen de muchas formas y todo lo que no es importante se esfuma. Tintinnabulation es así... Las tres notas de una triada son como campanas. Y es por eso que lo llamo tintinnabulation”.

VI

Un sonido tan contundente que nada distinto puede sonar después sin que luzca falso o accesorio. Un sonido esencial y absoluto que actúa sobre los nervios de maneras misteriosas, que al escucharlo una vez se necesite, para sentirse bien, seguir escuchándolo: AR–VO—PART.