Los muchos Antonio Zúñiga

Merde!
Merde!, Los muchos Antonio Zúñiga
Merde!, Los muchos Antonio Zúñiga

 

Uno tendría que agradecer que exista gente terca como Antonio Zúñiga. Sin empecinamientos nadie hace nada. Menos en el teatro independiente. Él, que llegó de Chihuahua con su grupo teatral, decidió apostar por el todo: la dramaturgia, la actuación y la dirección, básicamente. Y funciona en los tres renglones como maestro de primera fila. Pero no solo eso: es además un digno luchador por los espacios propios para que el teatro llegue a las comunidades más apartadas del escenario. Desde 2012 tiene su sede en la colonia Obrera de la Ciudad de México y ha llegado a tal el éxito que la gente de la populosa colonia acude a las representaciones en la calle Luis Lucas de Lassaga 122, sede del Centro Cultural Carretera 45.

No es lo mismo recién inaugurado que casi cuatro años después. Hemos visto ahí montajes entrañables por su renovación teatral, por su sentido colectivo, por el carácter de asociación no lucrativa, por el teatrero que atiende el changarro como si fuera la escena misma. Barrer, vender palomitas, atender al público, cuidar el oficio desde abajo es la enseñanza de los grandes grupos independientes que luchan por el espacio propio como una casa, la casa de su teatro.

México no puede tener ni a Broadway ni al Off Broadway porque no es Estados Unidos. Cada lustro o década es diferente en la renovación de una ciudad que inventa sus espacios para hacer su teatro. Tampoco es Buenos Aires con su calle Corrientes donde fluye el mundo de los actores. La dispersión teatral de la Ciudad de México la hace única. Teatro al sur, norte, este y oeste nos pierde a todos menos a los que acudimos a ver un montaje que despierta conciencias. Antonio Zúñiga apostó por el barrio bravo para educar la violencia y mostrar cómo el teatro, en su catarsis, atempera las angustias colectivas. Espacio único.

No va solo. David Olguín y Laura Almela, Marcos Vieyra y Richard Viqueira, José Alberto Gallardo y Margarita Lozano, Rodolfo Guerrero y Abraham Jurado, Yolanda Abbud y Christian Cortés, Norma Angélica y Jaume Pérez… Un elenco creativo que cree en el teatro como una pira ardiente, donde las pesadillas son sueños para despertar dormido. El golpe creativo no es un accidente, es resultado de un trabajo comprometido que en más de quince años de terquedad de Antonio Zúñiga ha logrado que las autoridades volteen a ver una propuesta diferente donde las compañías no se hacen, se levantan como pirámides al sol.

De repente leo a Antonio Zúñiga en las redes sociales peleando con el mundo, con él, conmigo. La terquedad de ser para hacer los caprichos del arte. Imposible no comprometerse con su trabajo a pesar de la disparidad de los montajes, del acierto actoral, de la intención política con mensajes del lado de la izquierda. Imposible no hacerlo personaje de la vida teatral de México. Imposible no reconocerle los logros en todos estos años de terca memoria. Gracias a Antonio Zúñiga y a su Carretera 45.