Un mundo no hecho a la medida

Teatro
La obra dirigida por Adrián Vázquez
La obra dirigida por Adrián Vázquez (Especial)

Fractales expone los obstáculos que debe salvar una joven aspirante a llegar a la cima de la actuación

El abuso de la narraturgia que se ha hecho presente en nuestra cartelera desde hace años deja secuelas que urgen atajar. Este tipo de textos escritos para ser articulados sobre el escenario exigen mayor complejidad, trabajo y destreza del autor, el director y el elenco, al otorgarles una aparente libertad, que los puede arrastrar al vacío. Aunque no sucede así en todos los casos, la fórmula empieza a gastarse justo cuando se ha llegado a creer que se domina.  

Paradójicamente, da la impresión de que los textos de esta naturaleza, desbordantes de palabras, aterran a los actores que se aferran a la velocidad de un ritmo imparable, como al madero en el mar picado. Muchas de las intervenciones y los parlamentos son expulsados por los actores como el estruendo que deja un rayo.

El cambio de personaje a cargo de un mismo actor o actriz transforma automáticamente en caricatura al segundo personaje, para que le quede claro al espectador que, en segundos, el mismo intérprete ya representa a otro, con lo que esa necesidad urgente por evitar confusión rompe la ficción y trastoca el tono.  

A esto se añade la dificultad que implica representar una comedia, una pieza, una tragedia, o fragmentos de cada una, aunque haya quienes opten por decir que se ha eliminado lo que las diferencia. El problema es que contar algo es solo parte del reto que necesita avanzar en progresión múltiple para que el espectador siga ahí, absorbido por lo que sucede sobre el escenario, más allá de ver montajes coreográficos que llenan lo que debía nutrirse de actuación.

Sin que esta síntesis sobre los montajes narratúrgicos aluda del todo a la puesta en escena de Fractales, escrita por Alejandro Ricaño en 2011, con dirección de Adrián Vázquez y actuación de Paulette Hernández, Luna Beltrán y Estefanía Ahumada, este trabajo detonó lo expuesto, porque la mayoría de las obras se inscriben en este formato y, a ratos, Fractales cae en las dificultades que este teatro impone.

Sin embargo, al tratarse de una comedia, Fractales tiene espacio para muchas licencias que tanto autor como director se toman alegremente, de modo que el resultado es un trabajo eficaz que el espectador recibe apaciblemente y degusta sin culpa ni sobresaltos.

Las actrices, todas jóvenes, atractivas y entregadas al ajetreo de narrar, apoyar, aclarar, subrayar acciones con movimiento, con voz, mover los cuadrados escenográficos de metal con vidrio opaco que conforman los distintos espacios, escenificar fragmentos del pasado más de una vez, acudir al presente, retornar y exponer, cumplen el reto y aún más: consiguen la dignidad de un personaje femenino frente a ejemplares masculinos desechables y abusadores, que ellas también interpretan.         

La obra contiene las virtudes de los textos de Ricaño: el humor, las referencias a personajes conocidos, a nuestro entorno mexicano y a la idiosincrasia de una clase media que se cuestiona e intenta cumplir sus metas, el lenguaje cotidiano, desparpajado y soez a ratos, fuertemente anclado a un significado más allá de la palabra y a un sentido múltiple que se descifra según sea dicha la misma palabra, acertijo al que sabe jugar muy bien Adrián Vázquez, quien funge como director, pero que como actor y autor desentraña cada vez más.

Fractalesplantea el conflicto de una joven actriz que desea actuar en una cinta de González Iñárritu, para lo que acude a una audición y se percata de los obstáculos internos que la sujetan y de los que debe liberarse para seguir adelante. También es un paseo por la vida amorosa de esta joven, con un vistazo a la vida de su amiga, ambas plagadas de hombres abusadores de poca estatura humana, lo que le abre espacio al autor para subrayar la falta de autoestima de muchas actrices que autoboicotean su vida cotidiana.

Sin olvidar la predilección que tiene este dramaturgo por abordar con humor el complejo tema del universo actoral frente al contexto cotidiano que pareciera un mundo incomprensible para las demás personas, Fractales es un juego escénico en torno al frustrante mundo de una joven actriz, a partir de la metáfora de esas figuras geométricas idénticas que se repiten, como los copos de nieve y como nuestros propios impedimentos.

alegriamtz@gmail.com