Fe

Lo que contemplas.
El poeta budista Maitreyabandhu.
El poeta budista Maitreyabandhu.

Quería hablar sobre un poeta, teólogo y obispo anglicano, Rowan Williams, antes Arzobispo de Canterbury, leyendo su obra y conversando con un poeta budista, Maitreyabandhu, en la serie Poetry East en el Centro Budista de Londres; sobre el diálogo gentil una noche en que pareció legítimo creer en la importancia mayúscula de la poesía.

Se habló de la fe. De Dios, o no Dios.

Después estallaron las bombas en Bruselas, en nombre de la fe. En Yemen, un sacerdote católico raptado por el EI ha sido, al parecer, crucificado, y en Paquistán un atentado talibán en un parque deja más de 70 muertos. 29 son niños. Una “lección” para los cristianos que celebraban la Semana Santa.

Es costumbre, ante estas repetidas atrocidades, decir que para eso y nada más sirve la fe: el fanatismo, la opresión. El asunto es serio y cabría esperar explicaciones menos simplistas, pero la reacción no se distingue por las ganas de pensar. Reacción es también la del grupo de hooligans que irrumpió en la Plaza de la Bolsa de Bélgica cuando se conmemoraba a las víctimas de los atentados. La “reacción” es lo que dice la palabra, y ya va siendo hora de repensar qué entendemos por ella.

Volviendo a los poetas que compartían su apreciación de la poesía desde dos formas distintas de la fe, el Dr. Williams, un poeta a quien “le importan intensamente” las cuestiones religiosas, decía: “Todo arte nos conecta con la realidad, donde hay profundo sufrimiento.” Esa conexión incluye el diálogo con nuestra impotencia, y para él, el punto de partida es la compasión, una forma de afirmar que la violencia ciega no tiene la última palabra.

Pero no le gusta mucho la palabra “religioso”. Es un atajo nada más. Prefiere explicar qué quiere decir con “secular”: “El mundo secular es uno donde falta una dimensión. Tener una visión no secular del mundo es saber que hay una dimensión que no puedo contener o controlar. En el mundo de la fe, se trata del infinito.” Y: “la devoción es un acto de descubrimiento, y de creación”. Es decir, algo no muy distinto a la poesía. Lo mismo pasa con Dios. “La imaginación cristiana alude en todo caso a un momento en el mundo en que una energía infinita está con nosotros en la vida humana. Es la realidad abriéndose al infinito.” Ante la pregunta de qué puede hacer la poesía en un mundo aterrador, Williams respondió: “la poesía no hace que pase nada. Lo que hace es hacernos decir: esto es. Y es en esta quietud, en todo acto de quietud, en esta sustracción de la ilusión de control que la poesía sucede.” La poesía es también un acto de gozo y esa es la gran paradoja, de gozo inimaginable e inimaginable dolor juntos, lado a lado.

Williams leyó no sólo sus poemas, sino muchos de sus autores favoritos. Había esa noche justamente la quietud a que alude, silencio creado por la palabra. No es esa quietud lo que desata la estupidez, la barbarie y el odio. La fe y la poesía, dijo Maitreyabandhu al terminar, tienden la mano. En suma, la fe no es ciega.