ENTREVISTA | POR LABERINTO

Almazán, autor de las novelas Entre perros y El más buscado, afirma que todo el periodismo (toda escritura) es narrativo y que los géneros periodísticos son los que determinan el tono. "Si existe una definición a este tipo de periodismo, creo que Villoro la ha dicho hasta ahora: es un ornitorrinco".

“Literatura sin ficción”: Alejandro Almazán

Jon Lee Anderson, periodista del futuro.
Jon Lee Anderson, periodista del futuro.

Alejandro Almazán nació en la ciudad de México en 1971, es autor de las novelas Entre perros y El más buscado, basada en la vida de Joaquín El Chapo Guzmán, y ganador en tres ocasiones del Premio Nacional de Periodismo en la categoría de Crónica. Parte de su trabajo como reportero se encuentra en Chicas Kaláshnikov y otras crónicas. Vía correo electrónico responde las siguientes preguntas:

 

¿Cómo puede definirse el periodismo narrativo?

A mí no me gusta llamarle periodismo narrativo. Todo periodismo (toda escritura) es narrativo; los géneros periodísticos son los que determinan el tono. Si existe una definición a este tipo de periodismo, creo que Villoro la ha dicho hasta ahora: es un ornitorrinco. Cabe el ensayo, la crónica, la entrevista, la opinión, el reportaje, la nota. Es literatura sin ficción.

Tomás Eloy decía que la crónica es el único territorio donde combaten con armas iguales la realidad y la imaginación. García Márquez dijo que la buena literatura debe ser tan creíble que parezca periodismo, y que las buenas crónicas periodísticas, a pesar de que sean ciertas, deben ser tan increíbles que parezcan literatura.


¿Cuáles son las fronteras entre la realidad y la ficción en el periodismo narrativo?

Creo que es una y es la de todo el periodismo: la honestidad. Engañar al lector no es periodismo de ningún tipo. Los reporteros trabajamos con hechos.


¿Cuáles son las diferencias esenciales entre el periodismo tradicional y el narrativo?

El periodismo ortodoxo tiene reglas muy estrictas que, por fortuna, reprenden los abusos que pueda cometer el autor de un texto “narrativo”. Por ejemplo: hay veces que las preguntas básicas (qué, cómo, cuándo, dónde, por qué) ni siquiera son contestadas por el autor. Ponerle cara a las fuentes, buscar documentos (cuando los hay) u obtener las dos partes de la historia son puntos de los que, en ocasiones, carecen los textos “narrativos”. El ortodoxo recurre más el dato duro que al detalle. El periodismo ortodoxo no es el malo de la película. Al contrario, es nuestra Biblia y todo periodista debe acudir a ella para evitar los excesos.


¿Cuáles son las principales críticas que se hacen al periodismo narrativo?

La ficción. Creo que ese es su talón de Aquiles. Ha habido Jedis del periodismo “narrativo” que se dieron sus licencias literarias y no dudo que ocurran y ocurrirán más. Pero creo que la tendencia, con las nuevas tecnologías (y las redes sociales), es ser mucho más estricto. Hoy cualquiera puede leerte y atraparte en el engaño.


¿Quiénes son los grandes exponentes del periodismo narrativo en AméricaLatina?

El de mucho antes: José Martí. Los de antes: Revueltas, Walsh, Gabo, Tomás Eloy. Los de hoy: Leila Guerriero, Caparrós, Villoro, Alma Guillermoprieto, Francisco Goldman, Diego Fonseca, Alberto Salcedo, Boris Muñoz, Leonardo Faccio, Daniel Riera, Villanueva Chang, Gabriela Weiner, Juan Pablo Meneses, Cristian Alarcón, Roncagliolo. Los de mañana: Óscar Martínez, Federico Bianchini, Maye Primera, Sinar Alvarado, Wilbert Torre, Marcela Turati, Diego Osorno, Eliezer Budasoff… De los que hemos aprendido sin ser latinos: Kapuscinsky, Jon Lee Anderson, Gay Talese, Tom Wolfe.