Van Gogh le entregó su oreja a la empleada de un burdel

La escritora irlandesa Bernadette Murphy documentó en un libro los rastros de una camarera a la que el pintor le entregó su oreja tras una discusión con el pintor Paul Gauguin.
En estos días, el Museo Van Gogh de Ámsterdam exhibe una muestra dedicada a los últimos meses del pintor.
En estos días, el Museo Van Gogh de Ámsterdam exhibe una muestra dedicada a los últimos meses del pintor.

Londres

La identidad de quien resguardó la oreja que Vincent Van Gogh se cortó fue un enigma que no tuvo solución por casi 130 años. Sin embargo, la revista británica The Art Newspaper reveló recientemente que Gabrielle Berlatier, una adolescente de padres granjeros que mantuvo en secreto sus encuentros con el artista holandés, fue quien la conservó.

El dato fue citado en el libro de Bernadette Murphy, Van Gogh’s Ear: The True Story (La oreja de Van Gogh: La historia verdadera), publicado hace una semana por la editorial Chatto & Windus, en Reino Unido. Sin embargo, Gabrielle Berlatier no es el nombre real de la chica, pues según la autora, le prometió a sus descendientes que no revelaría la verdadera identidad de la joven hasta tener su autorización.

Los reportes de la publicación británica revelan que en 1888, Gabrielle —entonces de 18 años— fue atendida en el Institut Pasteur de París porque había sido mordida por un perro y padecía rabia. Los costos de su tratamiento dejaron a su familia en un mal estado económico, lo que Gabrielle tuvo que apoyar económicamente.

Según Murphy, la chica era demasiado joven para ser registrada como prostituta, por lo que debió trabajar como camarera en el burdel al que Van Gogh —que murió un par de años después— entró eufórico con su oreja izquierda en la mano la noche del 23 de diciembre de 1888, tras una encendida discusión con su colega Paul Gauguin. Se cruzó con Gabrielle y le encomendó su oreja como algo sumamente valioso.

Quién sabe qué razones habrá tenido Gabrielle para guardarse aquel episodio de su vida. The Art Newspaper sugiere, sin embargo, que es probable que la chica también trabajara como limpiadora en el Café de la Gare en Arles, propiedad de unos amigos de Van Gogh, donde, de hecho, se hospedó entre mayo y septiembre de 1888, donde pintó su obra The Night Cafe, por lo que es probable que se vieran con regularidad.

En estos días, el Museo Van Gogh de Ámsterdam exhibe una muestra dedicada a los últimos meses de vida del pintor, donde también se puede ver la pistola con que se dio un tiro en el corazón.


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