Con "Ch" de Chihuahua

Material inevitable para la creación en el teatro o el cine: traiciones, asesinatos, complots, desfalco, corrupción… De hecho alcanza para no una sino muchas obras teatrales sin igual.
"La señora del Chanel No. 5."
"La señora del Chanel No. 5." (Especial)

Ciudad de México

El grupo Teatro Bárbaro estrenó hace algunos meses la obra La señora del Chanel No. 5, de Antonio Zúñiga, bajo la dirección de Rodolfo Guerrero, en la ciudad de Chihuahua. Como era deseable, la puesta aterrizó en Chilangolandia en la sede que el dramaturgo mantiene en la colonia Obrera con su colectivo Carretera 45 Teatro. De la obra en cuestión escribí lo siguiente en esta misma columna año y medio atrás, con motivo de un Premio Estatal de Dramaturgia que su natal Chihuahua otorgaba a Zúñiga: “No hay duda de que la mayoría de las ocasiones la realidad supera a la ficción (aunque no pocas la ficción sabe leer el futuro). Durante años hemos sabido los mexicanos de las debilidades de la maestra Elba Esther Gordillo, así como de los mil escándalos jamás investigados como cuando regalaba camionetas Hummer como si fuesen paletitas. Puros secretos a gritos nunca indagados, nunca perseguidos. Con capacidad para poner diputados y servidores públicos en puestos clave (incluso Conaculta en la gestión pasada) a los que les cobraba derecho de piso, cuota, mochada o como se le quiera llamar, Elba ha sido muy conocida por cerrar tiendas al público para ser atendida en exclusividad o por ordenar su apertura a la 1 am para lo mismo. Hechos de su vida y familia han sido silenciados (supongo a fuerza de comprar periodistas) como el de la sospechosa muerte de uno de sus nietos en un elevador de su casa en Las Lomas o del secuestro de otro. Material inevitable para la creación en el teatro o el cine: traiciones, asesinatos, complots, desfalco, corrupción… De hecho alcanza para no una sino muchas obras teatrales sin igual”.

Javier Ortaza, Iván Mena, Alejandro Navarrete, Rogelio Quintana, Yaundé Santana, Luis Navarrete, Tania del Castillo y Rosa Peña dan vida a los personajes que Zúñiga escribió en una pieza que trabaja inteligentemente con la figura del personaje ausente. Nunca aparecerá la maestra en escena. Quienes viven su omnipresencia son los guaruras, los parientes, las empleadas de tiendas de Chanel, los secretarios. Sus acciones giran, por supuesto, en torno a la maestra. Supongo que Luis Bizarro, director de Teatro Bárbaro, extendió la invitación a Rodolfo Guerrero para montar este texto y, sin duda, logra un montaje que pelea con la tradición actoral de esa entidad de nuestra República Teatral, más acostumbrada al acartonamiento y a las actuaciones “formales”. Así, con detalles que más o menos pueden discutírsele a la dirección de actores o a la puesta, resulta una cubetada de agua fresca para la escena norteña.