• Regístrate
Estás leyendo: La utopía del texto
Comparte esta noticia
Viernes , 22.06.2018 / 02:56 Hoy

La utopía del texto

La publicación de 'Los diarios de Emilio Renzi', de Ricardo Piglia, representa uno de los aciertos editoriales más significativos de estos años.

Publicidad
Publicidad

Diego José

La publicación de Los diarios de Emilio Renzi, así como el conjunto de conversaciones entre Ricardo Piglia y Saer, Por un relato futuro, representan uno de los aciertos editoriales más significativos de estos años, porque nos sugiere a los lectores la posibilidad de organizar una teoría literaria aplicable al corpus narrativo del autor de Blanco nocturno.

Lo literario en Ricardo Piglia abarca de igual manera la ficción —relatos, novelas— como la reflexión poética —ensayos, diarios, bosquejos— derivada del acto de leer y escribir, de tal manera que los procedimientos de la escritura, la intencionalidad y los mecanismos narrativos intrínsecos al texto fungen como detonantes de la ficción, e incluso como fin último de la escritura; no tanto como una filosofía de la composición, a la manera de Edgar Allan Poe, sino, en cuanto que conforman una narración interna del texto, llamémosle “metaficcional” que se convierte en el motivo del relato, al grado de protagonizar la naturaleza de lo narrativo como sucede en Respiración artificial y en La ciudad ausente.

La primera entrega de Los diarios de Emilio Renzi constituye una dialéctica que el lector resuelve, enfrentándose a una narración que contrapone la temporalidad supuesta por el registro cronológico de los diarios, frente a la memoria que reconstruye las apreciaciones del joven aspirante a escritor, desde el otro umbral del tiempo: nuestro presente. Se trata de un juego borgeseano en el que Piglia–Renzi se superponen confundiéndose, esta vez —más que nunca— como narrador y personaje, para recordarnos aquellos versos del “Poema de los dones”: “Cuál de los dos escribe este poema/ De un yo plural y de una sola sombra?”. No me refiero a la narración autodiegética, más bien, a una relatoría a dos voces. Tampoco se trata del simple artificio de la alteridad, sino de la inmersión en la trama narrativa y en sus vertientes, es decir, que testimonio y ficción se compenetran y asimilan, constituyendo —más allá del interés en los años de formación del escritor consagrado— una novela sobre el devenir, la escritura y la imaginación.

Por un relato futuro (publicado con antelación por la Universidad Nacional del Litoral en 1995) muestra la complicidad literaria de Ricardo Piglia con Juan José Saer (autor de El entenado, La pesquisa, Nadie nada nunca). El acierto editorial, en este caso, es por la revaloración de un trabajo diferente en el momento apropiado. El diálogo propone una aproximación a las ideas narrativas de ambos autores, entre las que pareciera postularse un montaje utópico del relato.

Mencioné que este diálogo proporciona los indicios que dan sentido al entramado de un proyecto literario como el de Ricardo Piglia porque ponen en evidencia las lecciones emprendidas por el autor en sus relatos, novelas, ensayos y diarios.

El proyector de esta utopía tiene como motor el lenguaje. Partiendo de una revolución literaria que trascendiera los límites idiomáticos y culturales para desarrollar una tradición más allá de los géneros y de las determinantes lingüísticas, dice Piglia: “Hasta dónde la literatura no es ya una práctica que excede las tradiciones nacionales y las fronteras. Una práctica que escapa a los espacios políticos. Y si hablamos del relato futuro tal vez tengamos que pensar en un tipo de escritura que exceda los ámbitos muy circunscriptos de las tradiciones políticas y lingüísticas”. El diálogo conduce a una reflexión sobre el comportamiento de los textos a partir del lenguaje, por eso, concluye Piglia: “Una lengua que imprevistamente pasa del español al inglés o del inglés al alemán. Y quizá uno podría pensar en Finnegans Wake como el primer texto que responde a esta suerte de movimiento posible, utópico, de una lengua que sería por fin la verdadera lengua de la literatura”.

Esta consecución también puede aplicarse al marco de los géneros literarios. El futuro del relato o el relato futuro implicaría, junto con la apuesta renovadora del lenguaje, ese “paso imprevisto” de lo policial a la ciencia ficción o a la trama política (pensemos en las novelas de Ricardo Piglia). Pero también, en la transgresión narrativa del poema o en el entrecruzamiento del periodismo y la ficción.

La utopía de esta clase de relato es la posibilidad, no la resolución de lo que un texto literario puede o no construir, esa sensación de perdurabilidad que nos proporciona una visión distinta del mundo y de las palabras, porque de acuerdo con lo que Piglia señala de Faulkner: “lo que interesa no es el tema que este hombre esté desarrollando, sino el modo en que desarrolla, para él, esa suerte de árbol de relaciones y de asociaciones”.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.