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Martes , 16.10.2018 / 20:50 Hoy

La Sagrada Familia, a debate

Para Daniel Mòdol, concejal de Arquitectura y Urbanismo de Barcelona, el templo no es más que una “Mona de Pascua” y una “farsa” en la que ya no hay que gastar un euro más; otros piden la destitución del funcionario…

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La Sagrada Familia es un símbolo de Barcelona, y después de la Basílica del Vaticano es la iglesia más visitada en el mundo. Sin embargo, para Daniel Mòdol, concejal de Arquitectura y Urbanismo de la ciudad, militante del Partido Socialista de Cataluña, el templo no es más que una “mona de Pascua” y una “farsa”, y afirma que ya no hay que gastar ni un euro más para la obra que ideó Antonio Gaudí en 1882.

El socialista también la calificó como “seudo obra de Gaudí” y “gran farsa que arrastramos desde hace tiempo”. Obtuvo respuestas de inmediato, la más severa de la Unión Democrática de Cataluña, cuyo titular en Barcelona, Alex Miró, pidió su cese: “Creemos que un miembro del gobierno municipal no debe utilizar este lenguaje del todo ofensivo hacia una obra arquitectónica de nuestra ciudad. Son unas palabras condenables y exigimos su dimisión. Son un desprecio hacia elementos culturales, y no lo digo por tratarse de una iglesia. Son unas declaraciones abominables”, lamentó Miró en entrevista con MILENIO, quien también recordó que en el año 2005 el templo fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

En julio del 2012, en una entrevista con El Periódico de Cataluña, antes de entrar en política, Mòdol señaló: “Un gran paso para Barcelona sería repensar la Sagrada Familia. Cada vez va por peor camino. A lo mejor perderíamos turistas pero ganaríamos en mejoras urbanísticas. Es una obra que en su conjunto me parece una auténtica barbaridad”.

Posteriormente el concejal se reafirmó en su crítica a la Sagrada Familia, que en 2015 impuso récord al recibir 3 millones 722 mil visitantes: “No estoy contra Gaudí sino absolutamente a favor. Lo que está contra él es hacer esta mona de Pascua”, reiteró, y negó estar sorprendido por las reacciones tras sus declaraciones porque se trata de un debate —los que están a favor de terminar la obras y los que no— muy antiguo.

Para el socialista, la Sagrada Familia se ha convertido en un proyecto sin planos, que usa sistemas constructivos que no siguen el planeamiento de Gaudí: “Se debe saber que la Sagrada Familia no es un proyecto de Gaudí”, que murió en 1926, y el planeamiento se ha ido modificando desde entonces.

César Antonio Molina, ministro de Cultura en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, calificó las declaraciones de Mòdol de “estupidez”. Añadió: “Vivimos en un mundo en el que las estupideces se han convertido en un género político, a veces hasta literario. Me parece indigno de un político catalán que vaya contra las entidades de la cultura de su región, española e hispanoamericana”, dijo en entrevista con este diario.

Se mostró sorprendido de que Mòdol sea socialista porque “yo he servido al Partido Socialista y jamás diría semejante cosa, pero decía Belmonte, un gran torero, que hay gente para todo”.

Añadió que “uno puede discrepar, pero negarle esto a Gaudí es como negarle a Cervantes o Shakespeare su talento, es absurdo. A lo mejor el que ha criticado a la Sagrada Familia es mejor que ellos, pero todavía estamos esperando sus méritos”, ironizó el escritor.

“No hay ninguna catedral que se haya construido en cuatro días, se han hecho en siglos; el que las comenzó nunca las acabó, lo hicieron otros”.

Sin planos

En cualquier caso, es la recuperación de un viejo debate que llega cuando los responsables de la obra anuncian que solamente quedan diez años para su conclusión. Pero esta es una discusión que se remonta a los inicios del controvertido proyecto en Barcelona.

El 9 de enero de 1965 apareció un muy crítico texto en la sección de cartas del periódico La Vanguardia: planteaba un muy interesante debate sobre el futuro del templo, sobre todo por no contar con el evidente concurso de Gaudí.

“En Gaudí hay un aspecto pictórico y escultórico que es esencial, y este aspecto solo él lo podía realizar. Sin él, la obra queda falseada y disminuida. Pero, además, no disponemos de ningún proyecto, de ningún plano auténtico de Gaudí. Esta razón es concluyente y todas las anteriores parecen innecesarias. No se puede continuar la Sagrada Familia de Gaudí porque no existen planos; todo lo que se haga son improvisaciones. Nadie que respete de veras la obra gaudiniana puede colaborar a esta mixtificación”, se podía leer en la misiva.

“A nadie se le ocurriría terminar un cuadro o una escultura, pero un edificio, ¿se puede terminar sin el arquitecto que lo concibió?”. La carta fue respaldada por personajes como Le Corbusier, Camilo José Cela, Jaime Gil de Biedma, Joan Brossa, Antoni Tàpies y Joan Miró.

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