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Domingo , 21.10.2018 / 04:09 Hoy

La restauración, un arte vivo en el Mercado Juárez

La pieza dañada se lija y se rehace desde cero con yeso artesanal o con resina, se adhiere al cuerpo y esperan a que seque, luego se pinta y se hacen los detalles más finos con pinceles especiales.

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Cada año, artesanos del Mercado Juárez dan vida al Niño Dios a través de la restauración de figuras de yeso, como parte de una tradición familiar que se ha extendido durante años.

Las piezas, una vez restauradas, se colocan en los altares mexicanos desde el 25 de diciembre que se celebra el nacimiento del Niño Dios hasta el 2 de febrero con el Día de la Candelaria, según indica la tradición religiosa.

Esta tradición católica es popular en los hogares mexicanos, en donde era costumbre que la mamá o la abuelita reparara las piezas que se rompían, con materiales que estuvieran a la mano, contaron los comerciantes.

De esta manera, sin planearlo, nació la práctica de reconstruir niños dioses artesanalmente que ahora se observa en diversos negocios del Mercado Juárez.

Griselda Valerio, quien dirige el negocio familiar desde hace seis años, pero que su madre inició desde hace 20, expresó que se trata de un oficio que requiere tiempo, esfuerzo y amor.

"A mi mamá le gustaba mucho todo esto de la reconstrucción, reparación, y pues prácticamente uno se va enseñado y va avanzando con todo esto (...) la tradición va en constante mejoría, pues como te digo, 'de la vista nace el amor' y las ganas que uno tenga en estar haciendo esto porque ya la familia lo trae (la habilidad)", señaló.

Así mismo, David Silva, del local ubicado en la calle de Colegio Civil esquina con Modesto Arreola, explicó que tampoco surgió como algo planeado sino como algo que realizaba en familia año con año.

"Comenzó como algo sin planearlo, empezamos reparando los niños dioses de nosotros y empezamos a ver que si podíamos realizar esa tarea y eso es lo que empezamos a hacer que, hasta la fecha, es lo que seguimos haciendo", afirmó Don David.

En entrevista para MILENIO Monterrey ambos coincidieron en que dependiendo del grado de dificultad y las condicionesdel clima la reparación puede tardar desde tres días hasta una semana.

"No son moldes, todo es artesanal, todo es manual, todo con nuestras manos se hace. A veces tenemos nosotros algunas piezas que podemos utilizar para complementar, porque hay veces que nos lo traen (al niño Dios) y le falta un brazo o le falta un dedo o un pie y si no lo tenemos nosotros lo hacemos con nuestras propias manos", indicó Silva.

La pieza dañada se lija y se rehace desde cero con yeso artesanal o con resina, dependiendo de la compostura, se adhiere al cuerpo y posteriormente esperan a que seque.

Cada parte del cuerpo debe hacerse por separado una vez que seque el material, posteriormente se pinta y se hacen los detalles más finos con pinceles especiales.

Pese al tiempo invertido los costos no rebasan los 300 pesos, en algunos casos se cobra 80 pesos, 150 o 250, dependiendo el tipo de reparación que sea y el material que se utilice, ya sea yeso o resina.

Los meses de mayor demanda son octubre, noviembre y diciembre, aunque existen excepciones durante el mes de enero; consideraron que las recomendaciones se transmiten de boca en boca, pues no cuentan con carteles ni promociones al exterior de sus negocios; sin embargo, nunca faltan clientes.

Por último, aseguraron que se necesita un verdadero amor al oficio para ejercerlo e invitaron a las personas a acudir a sus negocios si requieren alguna reparación artesanal a figuras de yeso.

"Tiene que haber esa química, no nada más es hacerlo por hacerlo, como cualquier trabajo te tiene que nacer para que lo hagas y te quede bien", concluyó Griselda Valerio.

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