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Jueves , 16.08.2018 / 12:01 Hoy

La otra muerte mexicana

Hombre de celuloide.

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Eisenstein, artista y teórico del cine, parece haber sido un poco loco. Casi tanto como Mozart en el Amadeus de Milos Forman. Al menos así lo retrata Peter Greenaway en Eisenstein in Guanajuato, una obra de arte que rinde homenaje a la vida del cineasta ruso en México. Ya antes, Olivier Debroise había intentado algo similar con Un banquete en Tetlapayac del año 2000. Por desgracia, su obra pasó desapercibida, algo que no sucederá con el filme de Greenaway, entre otras cosas porque la producción mexicana ha conseguido dar al inglés las locaciones perfectas para cocinar su banquete visual.

Y es que Greenaway es uno de los directores más notorios en lo que se refiere al cine de búsquedas estéticas. Desde The Belly of an Architect hasta The Pillow Book nos ha acostumbrado a experimentos que ofrecen al público una experiencia de arte total. Para comenzar, lejos del lugar común, Greenaway da vuelta a la moneda de lo que se supone que México es y demuestra que al otro lado de Tánatos está Eros. En efecto, Eisenstein in Guanajuato es la más gozosa película de Greenaway hasta la fecha. Lo es porque el realizador ha encontrado en nuestro país algo que ni siquiera nosotros habíamos notado: lo erótico que esconde todo este gusto por la muerte. Nuestro protagonista ruso, genial y virgen, se encuentra así con un auténtico “Viva México” hecho de sensualidad y pasión gracias a que su guía, un tal Palomino, lo conduce más allá de los atractivos turísticos, hasta el placer al centro de un cuerpo que también puede ser arte.

Este es el gran logro de la nueva película de Greenaway. Si Eisenstein in Guanajuato se hubiese contentado con volver a retratar el lugar común de México, no hubiera pasado de una bonita postal. Greenaway ofrece en cambio esta faceta que ni siquiera los grandes directores mexicanos (El Indio Fernández, por ejemplo) habían encontrado: la sensualidad gozosa de quien no niega que va a morir.

Eisenstein in Guanajuato es Greenaway por todo lo alto. El director, en este sentido, no ofrece nada nuevo. No hay en el montaje nada de realismo. Al contrario, el autor recrea un universo en el que aparentemente todo es posible: la película está hecha de un histrionismo desenfrenado, una imagen churrigueresca y colores pastel con los que más luce el erotismo del que hemos hablado. Con todo, Peter Greenaway se cuida de evitar que su cine parezca fórmula. Lo suyo es “estilo”. Aquí lo demuestra realizando por primera vez una comedia hecha de chistes intelectuales que ridiculizan a Hollywood y a Rusia. Guión y montaje recrean entonces una de las épocas más interesantes de México y el mundo; ese momento histórico en el que comenzó la pugna entre la Unión Soviética y Estados Unidos por hacerse con el control del mundo. México se nos aparece entonces como un islote de paz y sensualidad lujuriosa en el que un atribulado director encuentra algo que no estaba buscando. Eisenstein, quien investigaba un país que elogia la muerte, encuentra un lugar lleno de voluptuosidad y placer sexual.

Eisenstein in Guanajuato (Eisenstein en Guanajuato). Dirección: Peter Greenaway. Guión: Peter Greenaway. Con Elmer Bäck y Luis Alberti. México, Holanda, Finlandia, Bélgica, Francia, 2015.

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