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Sábado , 22.09.2018 / 23:59 Hoy

“La negación es el centro de 'Edipo Rey' y de nuestra vida”

Por primera vez el mito griego tendrá una representación para danza contemporánea; la función, en el Centro Cultural del Bosque.

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Todos somos Edipo Rey. O lo hemos sido en algún momento de la vida, por ejemplo, cuando queremos evadir una tragedia y también cuando preferimos ocultar una característica de nuestra personalidad.

Esta premisa rige la adaptación a danza contemporánea que del mito griego realizó Raúl Tamez.

“Es una traducción vivencial del eje central de la conducta de los personajes”, explica Tamez, quien basa su obra en las conclusiones que presentó en la maestría que cursó en la Universidad de Liverpool. El coreógrafo se percató de lo árido del proceso académico de las adaptaciones en otras disciplinas, por ejemplo, de la literatura a la danza.

Su afán por contrarrestarlo dio resultado en lo que llama “traducción vivencial”. Edipo Rey, que se estrena el 19 de abril en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque, comprueba su tesis.

“La negación es el eje central de Edipo y es también algo que está presente en nuestro día a día: tendemos a ignorar nuestras tragedias y ocultar ciertos aspectos de nuestra personalidad”, dice.

El valor de esta adaptación-transposición no solo es artístico, sino también histórico: es la primera vez que el mito griego es llevado a la danza contemporánea. “Hay por ahí una versión de danza clásica y muchas de teatro y cine, pero no he visto una adaptación de danza contemporánea, por lo que pensé en una propuesta innovadora en el contexto actual de la danza nacional”.

Su Edipo Rey lo ha llevado a enfrentar un prejuicio: “No sé por qué, pero es evidente que se piensa que la narrativa es algo de la danza de los años 80. Me he dado cuenta de que está un poco vetada de las propuestas actualmente y cada vez hay menos piezas que recurren a ella”.

Decidió ir contracorriente: construyó personajes, una historia lineal con un principio, clímax y un final. “Tenemos escenas muy nítidas, me apegué a la narrativa y, además, hay una actriz que nos llevará un poquito de la mano para que la audiencia no se pierda. Todo esto con el objetivo de ganar público”, explica.

Tamez (quien ganó elPremio Nacional de Danza Guillermo Arriaga 2016 y un año después una Luna del Auditorio por la creación y dirección del Primer Festival Internacional de Danza Contemporánea de la CdMx) agregó un elemento a su obra: la fusión de bailarines experimentados con noveles, e incluso con una bailarina no académica.

“Es Denisse Moore, que no tiene una formación universitaria sino en escuelas y… en la vida”, explica Tamez. Ella interpreta a dos personajes, el Oráculo y la Esfinge; mientras que Layo es bailado por Yokoyani Arreola, Ana Paula Orozco es Yocasta y Hugo Thompson interpreta a Edipo.

Destaca el escenario, que es una especie de tundra, un paisaje gélido e invernal donde todo el tiempo flota una especie de polvo blanco. “Los personajes empiezan enterrados en la nieve: es el anuncio de la muerte y la tragedia, de la descomposición”, explica el coreógrafo. Y en medio de esa desolación y tragedia, un vestuario marcado por los colores brillantes.

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