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La mujer que tiembla

No es necesario ser neurofisiólogo ni médico psiquiatra para darse cuenta de que en el cerebro están nuestros deseos, nuestras emociones, nuestra conciencia, nuestra memoria, nuestros afectos.

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La novelista estadunidense Siri Hustvedt es de las que también piensan que el cerebro es un universo fascinante y lleno de sorpresas en cuanto a las revelaciones de la investigación neurobiológica más reciente.

¿Y a qué ser humano no le interesa el funcionamiento del cerebro? No es necesario ser neurofisiólogo ni médico psiquiatra para darse cuenta de que en el cerebro están nuestros deseos, nuestras emociones, nuestra conciencia, nuestra memoria, nuestros afectos. Y de que cada cerebro es un mundo irrepetible en cada individuo. Por eso la voz popular dice: cada cabeza es un mundo.

Ya lo sabía Hipócrates 2 mil 500 años antes de Cristo: todo el funcionamiento del organismo humano reside en el cerebro, especialmente nuestras emociones.

Siri Hustvedt, nacida en algún pueblo de Minnesota de madre noruega y de padre gringo, se ha fascinado con las maravillosas noticias que vienen de la neurobiología contemporánea no solo por curiosidad intelectual o literaria sino por que ella misma, Siri, ha sufrido mucho de migrañas y de temblorinas o espasmos. En su ensayo La mujer temblorosa, publicado por Anagrama, cuenta la "historia de mis nervios" y no pocas veces, como lo hace en su novela Elegía para un americano, también de Anagrama, se refiere a la relación que tuvo con su padre.

En el curso de una ceremonia en honor de su padre muerto, la autora empezó a temblar del cuello hacia abajo; le temblaban las piernas de manera incontenible. Al no poder discernir la naturaleza de su mal que no parecía de orden físico, Siri Hustvedt se puso a indagar en los campos de la psiquiatría, el psicoanálisis, la neurobiología. Junto con especialistas en la materia, la escritora participó en el intercambio de ideas para la creación de un nuevo campo de estudio y de tratamiento: el neuropsicoanálisis. Dio clases de escritura literaria a pacientes de sanatorios psiquiátricos y también esta experiencia la enriqueció en su afán de entender las relaciones entre la mente y el cerebro, el funcionamiento de la memoria, el misterio del sueño y la naturaleza del yo.

Sin ser una especialista ni haber tenido una formación como bióloga o neurofisóloga, la también autora de las novelas Todo cuento amé y Los ojos vendados, que dio a conocer en España Silvia Lluis en la editorial Circe, se presenta de manera humilde como una simple lectora de las publicaciones dedicadas al cerebro y sus aún insondables misterios. Habla desde la literatura, es decir, desde su fascinación por los enigmas del corazón humano y la constante y conmovedora paradoja del ser humano.

Oliver Sacks, el gran maestro de la neuronarrativa, se pregunta si los temblores de Siri eran una conversión histérica o un ataque de epilepsia. Lo cierto es que su acercamiento, el de Siri, a las neurociencias se da porque entre neurobiología y literatura existe una relación antigua: la que tiene que ver con la percepción de los cinco sentidos que informan la memoria y que se expresa o bien en la poesía o la novela o bien en el método científico.

La escritora vive en Brooklyn y es la compañera del novelista Paul Auster. Ahora, a él se le empieza a identificar como "el esposo de Siri Hustvedt".

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