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Sábado , 23.06.2018 / 15:58 Hoy

La muerte y el tiempo, la esencia de mi obra: Montero

La escritora española habla con MILENIO sobre su libro y de cómo “vamos cargando la mochila a las espaldas y perdiendo futuro”.

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Oswaldo Rojas

Con la certeza de que se trata de su trabajo más libre, Rosa Montero (Madrid, 1951) platica con MILENIO acerca de su nuevo libro, La carne (Alfaguara, 2016), en el que aborda temas como la vejez, los celos, el amor y la mentira de creer merecerlo. Periodista española de toda la vida, publica su novela segura de que encaja con el resto de su trabajo “como un guante” pues prosigue con los temas que le obsesionan.

Soledad, la protagonista, es una mujer madura de carácter tosco y crítico que se involucra en una intriga de amor con un gigoló. Va narrando la dura vida que ha recorrido hasta convertirse en la mujer que es.

Montero confía en que los lectores no verán en La carne un libro que “habla solo para mujeres” puesto que ella escribe para el género humano.

¿Por qué el título de la novela?

Representa la carne que nos aprisiona, porque no escogemos el cuerpo en el que vivimos; es la carne que nos envejece, que nos enferma y nos mata, pero además es la que nos hace rozar la gloria y la eternidad en la plenitud del sexo y de la pasión. También es la carne animal que nos salva de ser solo humanos, la que, cuando sales un día de invierno a la calle y te da un rayito de sol, empieza a esponjarse de pura alegría de vivir.

¿De dónde surgió la idea de esta novela?

A mí no me gustan las novelas autobiográficas; en general, mis historias parten de realidades muy distantes a la mía. Mis protagonistas son una cantante de boleros medio analfabeta, un taxista de mediana edad, una campesina del siglo XII, un androide de combate del siglo XXII. Pero resulta que en los últimos cinco o seis años empecé a sentir la progresiva necesidad de escribir una novela cercana a mi entorno madrileño y con protagonistas de mi edad.

“Sentía ese deseo porque sabía y sé que ya soy lo suficientemente mayor y madura literariamente como para poder hablar de mi mundo cercano sin hablar de mí; es decir, sin que mi vida empequeñezca la novela”.

La protagonista es una sexagenaria sobria, amante del arte y hasta cierto punto misántropa ¿Por qué construir este personaje de esta forma?

Soledad es una mujer muy peculiar con una vida muy dura. La novela encierra muchas sorpresas y es una historia de suspenso, una intriga emocional. He construido ese personaje así porque me parecía perfecto para hablar del dolor de no ser amados como queremos ser amados, y porque me viene muy bien para hablar del paso del tiempo y de la muerte.

¿Por qué los celos y el temor a la vejez son el motor de La carne?

Mucho más importante que los celos es la necesidad de amor o la angustia de quien cree que no ha sido amado, un dolor que arrastran muchos hombres y mujeres. La esencia del libro, como en toda mi obra, es la muerte y el paso del tiempo, y lo que éste nos hace. Cuenta cómo envejecer es ir llenando nuestra espalda de una mochila de piedras; los sueños rotos, las cobardías que nos impidieron hacer otra vida, el daño que nos han hecho y el que hemos hecho. Vamos cargando la mochila a las espaldas y perdiendo futuro, porque cada vez nos queda menos tiempo por delante para enmendar lo que hemos hecho mal y para poder vivir lo no vivido.

¿Cuál es la parte íntima que corresponde a su propia experiencia?

La parte íntima que corresponde a mi experiencia, y supongo que también a la tuya y a la de todo el mundo, es precisamente la relación con la muerte, con el miedo al paso del tiempo y al fracaso y con la búsqueda del amor, que son las vivencias más esenciales e íntimas de todos los humanos.

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