• Regístrate
Estás leyendo: La llave del cometa: preludio al olvido
Comparte esta noticia
Lunes , 16.07.2018 / 12:19 Hoy

La llave del cometa: preludio al olvido

“Es de prudencia elemental caminar muy lentamente cuando se marcha a ciegas por rumbos desconocidos. Sin embargo, esta ley, cuya claridad no necesita ni enunciarse, fue descuidada por los músicos".


Publicidad
Publicidad
Hatsune Miku
Ciudad de México
19 de Julio
Los Caligaris
Guadajalara
19 de Julio
The Sol Festival
Poza Rica de Hidalgo
20 de Julio
FLOW
Ciudad de México
20 de Julio

Alberto Robledo Cervantes

"Es de prudencia elemental caminar muy lentamente cuando se marcha a ciegas por rumbos desconocidos. Sin embargo, esta ley, cuya claridad no necesita ni enunciarse, fue descuidada por los músicos de los últimos siglos que caminaban vertiginosamente a ciegas por rutas desconocidas y escabrosísimas".

"¿Qué de extraño tiene que cayeran al abismo? ¿Qué de extraño tiene que el epílogo sea trágico? ¡Desaparecerá el sistema musical temperado que ellos cultivaron! ¡Se acabará su ilógica y complicada escritura! ¡Se abandonarán los perfectos instrumentos de que se sirvieron! ¡Se desecharán casi todas sus teorías!

"Y cuando todo el mundo se dé cuenta de que ha empezado el principio del fin, en entonces la humanidad futura se refugiará en las conquistas del sonido 13", aunque, se palpa de bien a bien, no fue así".

El compositor y físico potosino, Julián Carrillo, escribía estas palabras (acaso un fallido presagio) en Nueva York rondando el año de 1926 para referirse a lo que él consideraba (no sin un trágico orgullo) el futuro de la música: se desecharía la "complicada" e "ilógica" teoría musical de los compositores de occidente.

Pero entonces Carrillo tenía una visión que pretendía poner en el escaparate de la música mundial el nombre de México, del mismo continente Americano.

Con su descubrimiento se había cerrado el ciclo de conquistas del sonido, México, a los ojos cometa de Carrillo, se encontraba rozando el infinito.

A cuatro párrafos, momento de una acotación: ¿Y qué es el sonido 13? En palabras del mismo que lo descubrió "es el que cronológicamente siguió a los 12 que tenía la música hasta el momento en que logré romper el ciclo clásico de sonidos existentes. Lo designé así porque me pareció y me parece la designación más clara, correcta, lógica que pude encontrar para el problema estético planteado ante el mundo: 'Revolución musical del Sonido 13', indica evidentemente que se trata de un sonido y que ese sonido corresponde históricamente el número 13".

De tal modo que, poniendo el dedo sobre el renglón histórico del sonido, el compositor y físico potosino, en efecto, cerró el ciclo en cuanto la posibilidad de los colores musicales: hace más de cuatro mil 600 años el filósofo chino Lung Lin, a petición del emperador, a fuerza de serenidad y meditación llevó los sonidos a un campo biológico a sospecha de que, de la misma forma en la que los seres vivos se reproducen, los sonidos tienden a lo mismo; fue así que tomando como raíz la nota "fa" encontró, digamos, como un ergo las notas "do", "sol", "re" y "la". Esta base, a posteriori, fue conocida como "Gama de armónicos".[OBJECT]

Luego le llegó su momento a los griegos. Terpandro, quien vivió al tiempo que Eurípides y Esquilo, le sumó dos notas al descubrimiento de los chinos, "mi" y "si". Sin embargo los músicos griegos no dieron perdón y mucho menos glorificaron aquello que encontró Terpandro agregando dos cuerdas a su lira. En su conjunto, pidieron una escandalosa sentencia que al final se redujo a multa.

La humanidad había conquistado siete sonidos y llegó la Roma de los césares, en el año 600 a. C. Fueron los sonidos nueve, 10, 11 y 12 representados por "la" bemol, "sol" bemol, "mi" bemol y "re" bemol.

De tal suerte que corresponde a China la conquista de los primeros cinco sonidos, a Grecia la del seis y el siete y a Roma la del nueve, 10, 11 y 12, a México (a Julián Carrillo) le tocaría descubrir del 13 hasta el infinito.

Pero la historia a consecuencia de su desconocimiento tiende a repetirse. Terpandro fue prácticamente abofeteado por sus colegas músicos tras su descubrimiento y de manera similar (aunque más bien histriónica) en la Edad Media la iglesia condenaba el que los músicos hicieran el uso de terceras menores pues este acorde "abría las puertas del infierno".

Con Julián Carrillo se repitió esta fortuna, los músicos mexicanos tras su descubrimiento le declararon una guerra calificada por el potosino (y con justa razón) como absurda.

No obstante para 1925 Carrillo sostenía una esperanza en su teoría, aún más allá de verlo como cambio musical, preveía un generoso impacto en la economía y en la sociedad mexicana. Una infinita gama tonal exigía la creación de nuevos instrumentos, por lo tanto, la ampliación de la industria.

Casi un siglo ha corrido y hoy sabemos que esto no ocurrió. Sí, Carrillo creó los instrumentos. Sí, Carrillo escribió libros explicando su teoría. Y no, las limitantes del país no le permitieron explotar lo que pudo ser más que un repique en la historia de México.

¿Y qué si el Sonido 13 hubiera sido descubierto en Europa, en Estados Unidos, tal vez en oriente? No se sabe. Pero lo que sí es seguro es que entonces estas latitudes, los músicos más respetables de la época, recibieron la teoría de Carrillo con asombro.

El "Evening world" de Nueva York escribía luego de uno de sus conciertos: "Después de oír uno de los conciertos de Carrillo, la música de Richard Wagner parecía llevarnos a un mundo de colores primitivos".

El Musical Advance de la misma ciudad enunciaba: "La música de América es la de Julián Carrillo y sería una magnífica base para el Conservatorio Nacional de Estados Unidos (...)". El mismo Assaief, representante del Gobierno Soviet, se ofreció para ser el representante de su teoría en Rusia.

Para Miguel Ángel García, esto tiene algo que se le acerca a una justificación. Dentro de lo que percibe, ya se había generado un patrón de lenguaje musical en Occidente.

"Y en estricto sentido la aportación que hace Julián Carrillo no es novedosa considerando la idea de que, cuando hablamos de los cinco tonos y los dos semitonos (el do, re, mi, fa, sol, la, si) la gente piensa esas notas están desde que la humanidad empezó a hacer música, y pues no es cierto".

Twitter: @AlrobledoC


JFR

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.