• Regístrate
Estás leyendo: La literatura, un juego irresponsable: César Aira
Comparte esta noticia
Lunes , 20.08.2018 / 02:33 Hoy

La literatura, un juego irresponsable: César Aira

El escritor argentino habla a MILENIO acerca de su humor, de sus vínculos con la poesía, así como del Premio Nobel que le auguró Carlos Fuentes.

Publicidad
Publicidad

En La silla del águila, Carlos Fuentes auguró que el argentino César Aira recibiría el Premio Nobel de Literatura en 2020. Se acerca la fecha y, sin embargo, está convencido de que nunca recibirá uno de esos reconocimientos “porque cuando se dan, el jurado tiene que justificarlo de algún modo y tienen que hablar de cosas que no son de literatura.

“Tienen que decir ‘se trata de un autor de los derechos humanos’ o ‘de la soledad del hombre contemporáneo’, y en mis libros no hay nada de eso. Nunca se ha dado el caso de que hayan dado el Premio Nobel porque alguien es un buen escritor, y aun en el caso de que lo hubieran dado, en realidad fue porque ‘representaba la soledad del hombre… etcétera’. Puede ser una condena de por vida”, responde el escritor, uno de los protagonistas del Hay Festival Querétaro.

Se ha dicho que su obra apuesta por encontrar otro lado de lo que ya muchas veces se ha contado…

En general no veo una continuidad en lo que vengo escribiendo; siempre trato de partir de cero, de no usar el impulso ya adquirido, sino empezar de nuevo. Eso es lo que pienso. En realidad continúo lo que ya vengo escribiendo, pero mi intención no es buscar lo que hice ya como la semilla de lo que voy a hacer, sino tratar de hacer un corte y empezar con algo distinto.

“No hay una búsqueda deliberada de hacer algo. Para mí la literatura ha sido un juego irresponsable; no me la tomo muy en serio, como no lo hago con casi nada en la vida. Y sigo adelante”.

Se ha hablado de humor en su obra. ¿Es deliberada su presencia?

No, es tanto humor como ironía, como desapego, como no tomarse las cosas muy en serio, y hacer observaciones a contracorriente de asuntos que la gente se toma tan en serio, como la vida, la muerte, el amor. Todo lo paso por el tamiz de la ironía.

Usarla suele verse como una forma de hacer una crítica de la sociedad…

No en mi caso. Si acaso hago una crítica a la gente que se toma tan en serio las cosas, y con el tiempo lo he ido acentuando al ver a gente que se hace malasangre por la política o, peor aún, por un partido de futbol, porque siento que se están equivocando profundamente, que no hay que tomarse nada tan en serio.

“La literatura ha sido para mí ese plano un poco distanciado de la realidad, donde se van pintando las escenas de la imaginación, del sueño, del juego y de la felicidad. Podría citar esa frase famosa en la biografía del doctor Johnson, quien decía: ‘Muchas veces intenté el estudio de la filosofía, pero siempre me interrumpía la felicidad’. Esa es la historia de mi vida, aunque nunca intenté ser serio; si lo hubiera intentado seriamente, me habría interrumpido la alegría de vivir”.

El poeta que no fue

Aira es autor de títulos como El pequeño monje budista, Entre los indios, La prueba y La liebre, publicadas en Ediciones Era, pero también cuenta con su propia biblioteca en Penguin Random House.

Decía que su obra es más poética que narrativa…

Con el tiempo se ha ido volviendo más cercana a la poesía, pero no tanto entendida como imagen, sino a la estructura del género, a la falta de continuidad que éste tiene. Considero que hay algo que se va aproximando a lo que escribo, se va saliendo de lo que era
el relato convencional, el de un hecho que causa otro que es el efecto del anterior… para dispersarse en distintas direcciones, como lo haría la poesía.

¿Hay algo de poeta en César Aira?

No lo hubo originalmente, porque muy joven tuve el discernimiento suficiente para saber que no había nacido poeta, pero que sí podía narrar. Ahora, casi al final del camino, me doy cuenta de que todo lo que hice fue como un largo rodeo para acercarme a esa poesía que de adolescente encontré como algo imposible.

¿Qué nos deja la literatura?

El placer. Si la entendemos como un arte, qué nos enseña un cuadro de Picasso, qué nos enseña la música de Mozart. Por eso decía que comulgo con la opinión de un amigo que piensa que, a los lectores en general, la literatura no les basta, necesitan algo más. Si hay pura literatura, como es mi caso, no sirve.

¿Cómo han sido estos 30 años de escritura?

Disfruto mucho escribir, lo que no es algo tan común entre los escritores. Lo disfruto como el juego que es para mí: escribo muy poco y muy lento, pero esa hora que le dedico —generalmente por las mañanas— a escribir no más de una página por día, me da mucho placer.

“En cierto modo he sido un privilegiado: alguien que ha vivido para el placer de un juego. Podría haber terminado como un vagabundo o como un mendigo, pero evidentemente tengo mucha suerte”.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.