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Domingo , 21.10.2018 / 21:26 Hoy

La increíble biblioteca esotérica de los nazis

La extensa biblioteca fue compilada por el H-Sonderkommando, un grupo especial de las SS nazis cuya misión fue recorrer Europa y apropiarse de libros ocultistas.
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Heinrich Himmler, oficial nazi de alto rango que encabezó las fuerzas militares Schutzstaffel (SS) y uno de los principales asesores de Adolfo Hitler, fue el mayor impulsor del estudio y conocimiento de las diversas tradiciones y filosofías paganas dentro de la estructura del Partido Nazi.

Desde antes del estallido de la Segunda Guerra, fue el encargado de organizar el saqueo de cientos de bibliotecas europeas con el fin de amasar la mayor colección especializada en brujería, astrología, ocultismo y otras prácticas esotéricas, que pudieran apoyar el proyecto  de crear una religión germana, separada del cristianismo y más adecuada para los ideales del Tercer Reich y del dominio de la raza aria.

Himmler desarrolló así una cosmogonía propia en la que mezclaba tradiciones paganas germánicas con otros elementos mágicos, incluyendo ideas propias de la filosofía oriental, todo como apoyo a la idea de la supremacía aria. Entre otras ideas, creía en una teoría que afirmaba que la persecución y asesinato de mujeres acusadas de brujería había sido una especie de conspiración cristiana para destruir los valores del germanismo.

El grupo creado por Himmler para tal objetivo fue una de las unidades más peculiares de las SS: el H-Sonderkommando, cuya letra H se refería a la palabra “Hexe”, bruja en alemán. Este comando fue creado en 1935 para que recorriera Alemania —y más tarde Europa y el resto del mundo— consiguiendo libros para construir la biblioteca del Instituto Ahnenerbe, fundado junto con Herman Wirth y Walther Darré el mismo año que creó la sección H en las SS y dedicado al estudio arqueológico e histórico de la raza aria.


Hitler buscaba una cosmogonía germánica en apoyo a la idea de la supremacía aria (Especial)

El objetivo de este instituto era recopilar objetos mágicos o de poder y documentos que ayudaran al triunfo del nazismo en todos los campos, incluidos los de la magia y la religión. Este instituto, además, patrocinó expediciones y excavaciones arqueológicas destinadas a probar las raíces arias y nórdicas del pueblo alemán.

El H-Sonderkommando recorrió todos los lugares donde se almacenaban libros dedicados a la magia, saqueando sin miramientos y transportando los volúmenes, algunos de ellos incunables, hasta su cuartel general. Durante la guerra arrasaron con logias masónicas, librerías, universidades y bibliotecas religiosas.

El resultado fue una colección incomparable que se depositó en la Biblioteca Nacional de Praga, en la República Checa, sin que su existencia constara en los registros bibliográficos. Más de 13 mil volúmenes de los más variados orígenes y temas místicos permanecieron escondidos en el edificio de la Biblioteca y al finalizar guerra cayeron en el olvido.

El criminal de guerra Himmler, comandante de las SS (Especial)

Pasaron más de diez años antes de que, al final de los años cincuenta, los bibliotecarios checos encontraran esa sorprendente colección de la que no tenían registro ni constancia alguna. Y aún tuvieron que pasar muchos años para que fuera constatada la importancia del hallazgo.

Al trabajo de clasificar los volúmenes, siguió luego la colaboración de varias instituciones, que fueron saqueadas en su día, para poder catalogar y devolver los libros a sus propietarios originales. 

Los 13 mil libros de brujería y esoterismo fueron tomados de unas 260 bibliotecas y archivos, entre 1935 y 1944, y de ellos, por lo menos 6 mil provienen de la biblioteca de los masones en Oslo, robados durante la ocupación alemana, como ha podido confirmar el investigador noruego y masón Bjørn Helge Horrisland, que participó en la revisión de este extraordinario descubrimiento.

La pasión de Himmler por el ocultismo derivó en una obsesión que influyó de manera notable en las decisiones militares del ejército alemán, y terminó en la creación de un culto al que todos los miembros de las SS y otros importantes cargos tenían que pertenecer.

Sin embargo, al final de la guerra y tras la derrota, ese saber oculto destinado a sustentar ideológicamente el imperio nazi de los mil años, sirvió de poco al Partido Nazi y al ejército. Al final de su vida, Himmler se suicidó con una cápsula de cianuro tras ser capturado por las tropas británicas.

*Con información de lecturalia.com (Alfredo Álamo)

AG




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