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Miércoles , 19.09.2018 / 10:40 Hoy

La Facultad de Música hace su debut en el Cenart

El Taller de Ópera de esa escuela de la UNAM, con un semestre de existencia, presenta un espectáculo en el que ejecutantes y actores comparten el escenario.

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A menos de seis meses de ser establecido, el Taller de Ópera de la Facultad de Música de la UNAM debuta hoy a las 13 horas en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes. Hay talento, entusiasmo y dedicación en el ensayo de El pequeño príncipe, ópera de Federico Ibarra inspirada en la obra de Antoine de Saint-Exupéry, escogida para el estreno de la compañía.

Elías Morales Cariño, director general del taller, se muestra entusiasmado con el trabajo de los jóvenes: “En este semestre se han tenido que armar muchas piezas, y los resultados empiezan a ser muy satisfactorios —dice en entrevista—. Hace años hubo un intento de taller, pero nunca se había establecido formalmente, así que es la primera vez que ocurre esto en la Facultad de Música”.

Pedagógicamente, la presentación es muy importante, asegura, “porque en el escenario integramos música, canto y actuación, además del uso de vestuario, maquillaje y escenografía. También es la oportunidad de cantar con orquesta”.

Morales Cariño señala que el proyecto “involucra gran cantidad de cantantes, músicos de orquesta, maestros de canto, dirección, escenografía, iluminación, vestuario y actuación. Esto significa poner a trabajar a gente de todas estas áreas”.

El montaje, austero pero imaginativo, demuestra que una ópera no necesita grandes recursos. El director explica: “Los recursos para los gastos que hemos realizado los recabamos a través de lo que ganamos en tres conciertos”.

Samuel Pascoe, director concertador, expresa: “El taller permite que los estudiantes de canto tengan un espacio para hacer ópera y estén en contacto con el público. El proyecto es multidisciplinario, por lo que, además de los músicos, participa gente de teatro”.

Estrenada en 1988 en la Universidad Estatal de Los Ángeles, la obra “es maravillosa”, considera Pascoe: “Es muy fresca, está muy bien escrita para cada uno de los instrumentos y crea atmósferas musicales muy interesantes. Vocalmente es muy práctica y muy ajustada a los personajes”.

Verónica Murúa, directora vocal, indica que “es importante realizar estas producciones, porque tienen que ver con el plan de estudios de los muchachos. Permite que se profesionalicen al adquirir responsabilidad de una puesta en escena, de trabajar con una orquesta, aprender la obra, ensayarla y trabajarla vocalmente”.

En mayo, el taller presentará Reinaldo y Elina, de Manuel Covarrubias, la primera ópera que se escribió en México, en 1838. El propósito de la compañía es presentar obras del repertorio clásico universal, con un énfasis en autores mexicanos.

Imaginar de otra manera

Federico Ibarra, quien ha trabajado óperas a partir de obras literarias, personajes de la mitología e históricos, dice que el texto es importante “no nada más como vehículo para transmitir ideas, sino como un reto para ver cómo se entiende o no a la hora en que se escucha. El español es una lengua maravillosa que pocas veces se ha utilizado en el género”.

El compositor comenta que El pequeño príncipe, a la que define como una “ópera muy lírica que es un cuento”, fue un encargo que se estrenó en EU: “Formó parte de una conmemoración de Saint-Exupéry en la que, aprovechando sus textos, se presentó un espectáculo teatral que incluyó mi ópera. Después la saqué de ese contexto y por fortuna se ha podido representar varias veces”.

En la ópera el reto es hacer vivir el idioma, comenta Ibarra: “El español es una lengua con muchos acentos; otras, como el italiano, no lo tienen o lo tienen más suave, y en el francés se va difuminando. Eso obliga a imaginar la música de otra manera”.

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