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Sábado , 21.07.2018 / 12:56 Hoy

La crítica: George Kaplan

"George Kaplan" se divide en una historia de un grupo de activistas que pretenden desestabilizar al sistema occidental a partir de la multiplicación fuera de control del alias “George Kaplans”

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Jaime Chabaud Magnus

El nombre de la pieza George Kaplan, del francés Frédéric Sonntag, ha sido tomado de un personaje señuelo de la película de "suspenso" de Alfred Hitchcock North by Northwest, de 1959. Sonntag retoma el nombre para crear una obra con tres cuadros, con cinco personajes cada uno, en un juego de espejos infinitos enfrentados en variables de lo que puede detonar el nombre George Kaplan a partir del referente cinematográfico.

Las tres historias no pueden ser más delirantes ni más extraordinariamente construidas en un escritor del que no tenía mayor referencia salvo su Benjamin Walter, que es parte de una trilogía que completa B. Traven. El joven autor y director, creador de la compañía AsaNIsiMAsa, se regodea en una burla devastadora a los paradigmas hollywoodenses con que Estados Unidos se lava la cara con supuestas representaciones de la maldad del mundo.

George Kaplan, en versión al español de Eunice Cortés y Nicolás Alvarado, se divide en una historia de un grupo de activistas que pretenden desestabilizar al sistema occidental a partir de la multiplicación fuera de control del alias "George Kaplans", que son al mismo tiempo personas y acciones políticas y virus y lo que sea (que me recuerda a la película Doce monos, de Terry Gilliam); otra historia de cuatro guionistas contratados por un misterioso patrón para producir guiones cinematográficos (o de serie televisiva, se abre la ambigüedad) con fuerte carga de intriga política que contengan como elemento el nombre "George Kaplan", que puede ser desde un terrorista, el superespía que ha de derribar planes malévolos, hasta una gallina a la que se le ha insertado un chip que contiene las claves para desactivar un arma de destrucción masiva. La tercera historia es la reunión de altos estrategas del poder que especulan teorías mil sobre la verdadera identidad de George Kaplan, quien pretende desestabilizar el poder hegemónico, y finalmente elaborarán una teoría en donde Alfred Hitchcock está involucrado. Tres obras con intrincados vasos comunicantes que hacen muy difícil fraccionarla sin una merma en el sentido.

Raquel Araujo tiene a su cargo la compleja dirección, y las actuaciones (a veces un poco pasadas de la caricatura) corren a cargo de Roldán Ramírez, Richard Viqueira, Verónica Bravo, Cecilia Ramírez Romo y Paco Barreiro. Escenografía de Jesús Hernández. Las últimas tres funciones serán del martes al jueves próximos, a las 20:00, en el Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, atrás del Auditorio Nacional. Un gran texto y una puesta arriesgada. No se la pierda.

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