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Miércoles , 17.10.2018 / 03:27 Hoy

La crítica: Casa de las Ajaracas

La Casa de las Ajaracas es un proyecto realizado en 1707 por el arquitecto Pedro de Arrieta.

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En la Plaza del Seminario, espacio urbano que resultó de la demolición —durante los años treinta— del antiguo Seminario Conciliar de San Pablo, comenzaron hace más de cien años las excavaciones arqueológicas encaminadas al descubrimiento de los vestigios del Huey Teocalli o Templo Mayor de Tenochtitlan. Dichas excavaciones fueron dirigidas por el arqueólogo Manuel Gamio, quien en 1913 ordenó y supervisó la demolición de la mitad de la antigua casa del Mayorazgo Nava Chávez, que se encontraba en la esquina de las calles de Santa Teresa y Relox, que ahora llevan respectivamente el nombre de República de Guatemala y República de Argentina. Es una construcción mejor conocida como la Casa de las Ajaracas, por los patrones geométricos de estilo mudéjar presentes en su fachada. El proyecto de la casa fue realizado en 1707 por el arquitecto Pedro de Arrieta, como reconstrucción de una casa del siglo XVI que se encontraba en muy mal estado.

En su lugar aún prevalece un vacío muy manifiesto, que se ha intentado llenar sin éxito con proyectos nuevos en tres ocasiones. El primero de ellos, que se planeaba como la residencia del Gobierno de la Ciudad de México, fue diseñado por el arquitecto Javier Sánchez, ganador en 1999 de un concurso público que nunca llegó a construirse. La segunda ocasión fue en 2006, cuando se convocó a otro concurso, esta vez para el Centro de Artes Indígenas, el cual fue ganado por el arquitecto Enrique Norten, y que tampoco fue realizado. El tercer intento fue la propuesta para construir la Casa Tlaltecuhtli (por la pieza monolítica que representa a la deidad del mismo nombre, que fue descubierta en el sitio); el proyecto fue encargado al arquitecto Francisco Serrano, anunciado y publicado en 2011, pero no ha habido ningún desarrollo ni información relevante posterior a ello. La parte que no fue demolida, fue restaurada y abierta al público en 2008 como Museo Archivo de la Fotografía.

También frente a la plaza Gamio, durante los años ochenta del siglo XX, fueron demolidas otras trece construcciones de distintas épocas, para dar paso a la excavación del sitio, dirigida por el arqueólogo Eduardo Matos y a la construcción del Museo del Templo Mayor. El edificio para este recinto, que fue diseñado por los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Manuel Campuzano, es el único ejemplo de arquitectura moderna en el contexto de esa plaza. En los alrededores inmediatos a la plaza hemos visto la aplicación de distintos criterios de conservación de la arquitectura histórica, de los cuales ha predominado la exploración arqueológica que busca rescatar nuestro pasado más remoto: la cultura mexica.

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