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Martes , 17.07.2018 / 20:01 Hoy

La crítica: Campbell y el hombre de la muñeca

El 15 de febrero se cumplieron dos años de la muerte de Federico Campbell (Tijuana, 1944-Ciudad de México, 2014). Desarrolló su trabajo a caballo entre el periodismo y la ficción.

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Mary Carmen Sánchez Ambriz

El 15 de febrero se cumplieron dos años de la muerte de Federico Campbell (Tijuana, 1944-Ciudad de México, 2014). Desarrolló su trabajo a caballo entre el periodismo y la ficción. Le gustaba perderse, fugarse de los lugares que visitaba y luego aparecer en el sitio menos esperado. Gran observador, inquieto, trazaba mapas mentales que, sin duda, algún día recorrería por su propio pie o a través de la escritura; esa condición de paseante irredento, siempre estuvo presente tanto en su vida como en su narrativa.

Tijuana, Navojoa, entre otras ciudades del norte fueron entrañables para el novelista así como la península de Baja California. En los años cuarenta, un antropólogo dedicado al periodismo, Fernando Jordán, se convirtió en el primer cronista de Baja California, redescubrió las pinturas rupestres de la sierra de San Francisco, elaboradas por los cochimíes. Jordán reunió sus artículos que en su momento se publicaron en la revista Impacto y en El otro México. A los 36 años, en la Paz, Baja California, el periodista se suicidó. El fallecimiento de Jordán no se esclareció, fue un periodista combativo, cercano a políticos que lo consideraban incómodo, dado que en muchos de sus textos retrató el aislamiento de la península.

En una ocasión, Juan Rulfo le preguntó a Federico Campbell si sabía que Jordán viajaba con una muñeca en su veliz. A partir de esa revelación, Campbell pensó que podría construir una novela sobre el periodista y su particular manera de retratar la península de Baja California. En Transpeninsular, publicada por primera vez en el 2000 y reeditada en 15 años después, el autor hace que un periodista veterano y guionista cinematográfico siga el recorrido de Jordán, pero a la inversa: de sur a norte. El protagonista de la novela va en busca de esa sombra y quiere despejar dudas sobre su muerte.

"Jordán fue un hombre que nunca conoció la serenidad interior. Siempre fue muy inquieto y esto lo llevaba de una aventura a otra. Fue un buen prosista y cronista de viajes que debería tener su lugar en el catálogo de la literatura mexicana, pero ha caído en el olvido porque no se movió en el medio literario", refiere Federico Campbell en un prólogo a la edición facsimilar de Baja California: reseña geográfica y estadística, de León Diguet, incluido en Transpeninsular.

El narrador recorre, de manera certera, un camino que va de la realidad a la ficción. Apuesta por senderos que describen el esplendor de la naturaleza, "las piedras que distintos colores reverberan en la playa, a medida que la mano las recoge para untarlas en las cavernas". Es la historia de un periodista que va en busca de otro periodista para, finalmente, descubrirse a sí mismo.

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