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La carta ultramachista de Einstein a su esposa

Albert Einstein es uno de los científicos más idealizados en el imaginario colectivo de la sociedad actual; pero una carta a su esposa muestra su 'lado oscuro'.

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En la actualidad, el científico alemán Albert Einstein es una de las figuras más respetadas en el imaginario colectivo y un sinónimo del triunfo de la inteligencia humana. Por estas razones, se ha convertido también en una figura idealizada a la que a menudo se le atribuyen toda clase de virtudes, valores y rasgos humanitarios. Sin embargo, una carta dirigida a su primera esposa —la física serbia Mileva Maric— que fue publicada por uno de sus biógrafos, revela un lado oscuro del idolatrado científico: el del machismo.

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Albert Einstein y Mileva Maric se casaron en 1903, en Berna, Suiza, y procrearon a dos hijos: Hans Albert y Eduard. En 1913, a Albert le ofrecieron un empleo en la ciudad de Berlín, el cual aceptó, y esto causó tensión en la pareja, que acabó divorciándose en 1919.

Durante toda su relación, incluyendo la crisis, el matrimonio Einstein-Maric mantuvo una correspondencia abundante. Durante una de sus separaciones, y en un intento por mantener "buenas relaciones" por el bien de sus hijos, Einstein escribió una carta a Mileva con una serie de "condiciones" para su regreso a la casa marital. Esta fue publicada muchos años después, en 1987, por su biógrafo Walter Isaacson. La carta, escueta y directa, dice así:

"CONDICIONES

A. Te asegurarás de que:

1. mi ropa y la ropa de cama estén limpios y en orden;
2. yo reciba mis tres comidas de modo regular en mi cuarto;
3. mi habitación y estudio estén limpios, y especialmente de que mi escritorio sea para mi uso solamente.

B. Renunciarás a toda relación personal conmigo, a menos que sea completamente necesaria por razones sociales. Específicamente, renunciarás a:

1. que yo esté en casa contigo;
2. a que salga o viaje contigo.

C. Obedecerás los siguientes puntos en tu relación conmigo:

1. No esperarás ninguna intimidad conmigo, ni me los reprocharás de ninguna manera.
2. Dejarás de hablarme si te lo solicito.
3. Saldrás de mi habitación o estudio, inmediatamente y sin protestar, si te lo solicito.

D. Te comprometerás a no hacerme menos delante de nuestros hijos, ya sea a través de tus palabras o de tu comportamiento."

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Muchos científicos e historiadores han señalado, también, la supuesta participación de Mileva en la obra científica de Einstein, y como éste no le concedió crédito alguno. Y si bien no se trata de juzgar o condenar a un personaje histórico por un determinado aspecto de su vida personal, siempre resulta útil entender que los personajes de la historia no son héroes o villanos, sino seres humanos de carne y hueso con múltiples defectos y virtudes.

Einstein no era un genio inmaculado, ni un santo: era un hombre de su tiempo. Citando a John Stachel, estudioso de la vida de Einstein, "Einstein se ha idolatrado demasiado; y él no era un ídolo: era un ser humano. Y eso es mucho más interesante".


FM


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