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Lunes , 22.10.2018 / 04:14 Hoy

La antigüedad a color

La muestra "El color de los dioses" se exhibe a partir de hoy el Palacio de Bellas Artes.

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Las esculturas griegas de la Antigüedad clásica, que todos pensaban, estaban desprovistas de color, lo mismo que los relieves mesoamericanos de las culturas indígenas fueron, desde su creación, diseñadas con un gran colorido, el cual se perdió con el paso del tiempo, así se demuestra a través de la exposición El color de los dioses. Policromía de la Antigüedad Clásica y Mesoamericana, que se exhibe desde este martes en el Palacio de Bellas Artes.

En la presentación de la muestra, que reúne 66 piezas de la Antigüedad clásica y 52 mesoamericanas, entre originales y reproducciones policromadas, Viktor Elbling, embajador de Alemania en México, dijo estar encantado con la cooperación que se ha establecido con la Secretaría de Cultura.

“En ese sentido, esta exposición la apoyamos con medios públicos del Año Dual, con 100 mil euros, 110 mil dólares, que es la interpretación moderna de la arqueología con nuevos medios tecnológicos, con los que se puede descubrir una imagen novedosa de estas obras escultóricos del periodo clásico griego y de Mesoamérica”, expresó al lado de María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Para demostrar la presencia de color en las esculturas, en la exposición que permanecerá hasta el 8 de enero de 2017, se presentan 118 piezas entre originales y reproducciones policromadas, de las que destaca el sarcófago de

Alejandro Magno, que es reproducido en esta muestra; así como la representación a todo color de los monolitos de la Coatlicue y la Coyolxauhqui, realizados en roca volcánica y localizados en el Templo Mayor.

Tal exposición que fue concebida por el arqueólogo Vinzenz Brinkmann, investigador de la Stiftung Archäologie, ya se exhibió en 23 países de Europa, Asia y Norteamérica, y por primera vez estará en Latinoamérica con una adecuación a la propuesta cultural inicial del museo de Liebieghaus Frankfurt, ya que se incluyó una serie de esculturas mesoamericanas.

Vinzenz Brinkmann dijo que todo empezó cuando era estudiante y se fue por un año académico a Atenas, donde tuvo la oportunidad de estar cerca de la arquitectura y escultura griegas: “al proyectar una luz sobre ellas, entendí que había tantos colores qué conservar, debido a que había un gran número de vestigios, como si fueran el fantasma de un colorante.

Al finalizar el recorrido por la exposición, Brinkmann recordó que el escritor Eurípides expresó la tristeza de Helena, quien por su belleza causó una guerra y un enorme derramamiento de sangre. Y citó a Helena de Troya: “‘Si fuera tan fea como una estatua, a la que se le hubiera quitado el color, no hubiera causado tanta muerte’, entonces esta cita nos da una idea clara de una escultura sin color era la representación más fea de una persona griega”.

El color de los dioses. Policromía de la Antigüedad Clásica y Mesoamericana, es una muestra única en su tipo ya que pone a dialogar dos estéticas tentativamente distintas.

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