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Jueves , 21.06.2018 / 10:23 Hoy

Karina García: “Comprendí a mi hermano después de su muerte”

'Juanicas' es el retrato íntimo de una familia afectada por el trastorno bipolar 


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Víctor González

Juanicas es un retrato íntimo de una familia de inmigrantes mexicanos en Canadá. Durante diez años, Karina García documentó la compleja relación con su madre y hermanos, diagnosticados con trastorno bipolar. En principio, el filme tiende un puente; sin embargo, conforme transcurre se convierte en una profunda reflexión sobre las relaciones familiares.

¿Juanicas es un ajuste de cuentas acerca de la relación con su familia?

Más que un ajuste de cuentas, la filmé por necesidad. Crecí con una madre y hermano bipolar, y al interior de mi familia siempre se mantuvo en secreto. Explorar el tema me ayudó a entenderlo. Mi mamá fue diagnosticada a los 50 años, estuvo hospitalizada y con medicamento; después mi hermano se suicidó. La película no me ayudó a tener paz, pero sí a cerrar los círculos.

Detrás del filme hay diez años de trabajo. ¿En qué momento empezó a sentir que resolvía cuestiones personales?

A los 20 años sabía que había tenido una infancia difícil, pero no quería mirar atrás. Gracias a la película descubrí que eso es inútil porque el pasado siempre está. Desgraciadamente, comprendí a mi hermano hasta después de su muerte. No entendía su padecimiento mental ni sus traumas. La película me ayudó a verlos de otra manera; no obstante, un documental no resuelve todo.

Diez años es mucho tiempo para indagar sobre la familia.

Cuando empecé no tenía idea de en qué me estaba metiendo. Sabía que era algo importante y que tenía todos los ingredientes para hacer una historia fuerte. Mi hermana y mi hermano ofrecían un drama natural, pero no imaginaba que duraría diez años. La necesidad de entender me sostuvo a lo largo del tiempo.

¿Nunca dejó de verlos como su familia para tratarlos como personajes?

No tardé mucho en dejar de filmar con mi hermano porque era muy inestable. Al principio quería pero se arrepintió; por eso la película se cargó más hacia mi mamá. La cámara ayudó a mejorar mi relación con ella.

Propone diferentes texturas en términos visuales. ¿Por qué?

Por necesitad. Filmé muchas cosas sin pensar que iba a usarlas. El problema es que nunca llegaron recursos y tuve que retomarlas. Además, me gustaba tomar algo del cinema verité y tejer la película a partir de fragmentos.

En el filme se exponen usted y su familia. ¿Qué límite de discreción se autoimpuso?

Hay muchas familias que prefieren callar pero no es mi caso. La nota de suicidio de mi hermano decidí incluirla hasta el final. Sentí que era un deber aunque al mismo tiempo temía que dañara a mi mamá porque no había querido leerla. Otra decisión complicada fue la inclusión de las entrevistas telefónicas con mi hermano. ¿Debía mostrarlas o no? Él no sabía que lo había grabado, pero me parecía importante contar su historia y tenía tan poco material que era necesario ponerlas. Asumo que para algunos no sea lo correcto.

La bipolaridad es un padecimiento del que se habla poco.

Es una enfermedad compleja. La tendencia actual es decir que es un desbalance bioquímico y que con medicación basta, pero para mí es una visión simplista. En Canadá se le aborda superficialmente. Durante las décadas de 1960 y 1970, lo más fácil era internar gente en hospitales psiquiátricos que después cerraron y los internos se quedaron en la calle, después en la cárcel. En Canadá las estadísticas son alarmantes: el 80 por ciento de los presos tiene un padecimiento mental. Es más fácil decir que una persona es mala, en lugar de ver la problemática psicosocial que hay detrás.


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